Saturday, July 12, 2008

Pasaportes truchos.

Los tesoros culturales de Europa no dejan de seducir al viajante. Roma, Florencia, Venecia, Madrid, París y tantas otras ciudades guardan un patrimonio artístico tan invalorable como generador de una inmensa industria turística.

¿Cómo no conocer il campanile di Giotto, la Capilla Sixtina, Notre Dame, el Coliseo, las villas de Palladio, el David? (¿Cómo no comprar la postal de los anteojos espejados sobre los genitales del David?). ¿Cómo no contar nuestras experiencias europeas en reunión de amigos? ¿Cómo no oír las vivencias de quién llega? ¿Cómo no ver las fotos? ¿Cómo responder a la fotografía del primer plano con el Guernica de fondo? La Gioconda, la Alhambra, el Prado entre grupos de turistas que corren como ovejas tras el pastor guía; y mirar la cúpula del Duomo de Florencia entre ojeadas al reloj y ruidos de estómago que interrumpen el speach sobre Brunelleschi, la perspectiva, Alberti y Donatello (devenido a tortuga ninja). Un paseo por el arte del Renacimiento y la comprobación de que las hamburguesas de Mc Donalds tienen el mismo sabor en cualquier parte del mundo. Y en el postrero álbum fotográfico se acumulan las imágenes bajo el título Renacimiento: así, sin solución de continuidad (¿?), se suceden el Palacio de Fontainebleau (Francia), El Escorial (Madrid, España) las casas de la Grand Place(Bruselas, Bélgica), Sant´Andrea (Mantua, Italia), la Biblioteca Laurenciana (Florencia, Italia), San Pedro… así es… nada más desigual ni heterogéneo enmarcado bajo el mismo título en el mismo álbum y tras los mismos primeros planos que terminan por corroborar en la memoria semejante viaje e inversión turístico-cultural.

La mixtura se entiende sencillamente porque cada país, cada lugar acogió lo que hoy llamamos Renacimiento (movimiento intelectual tan minoritario como influyente) a su hora, en su momento y a su manera, para responder al fenómeno con interpretaciones propias.

El fenómeno del mismo estímulo causando respuestas tan diversas me trajo a nuestro tema futbolístico devenido de la misma vieja Europa. El mercado de pases del fútbol tuvo un nuevo giro a partir de la famosa Ley Bosman (1995). Hoy, a la estela de Cristiano Ronaldo, encontramos a Joseph Blatter corriendo por izquierda a la misma ley avalada por la FIFA desde que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea fallara a favor de Bosman: "Creo que en el mundo del fútbol existe mucho de esclavitud moderna en cuanto a los traspasos de jugadores, o la compra de jugadores aquí y allá… La reacción a la ley de Bosman consiste en hacer contratos de larga duración para mantener a los jugadores y si ellos quieren marcharse, sólo tienen una solución: pagar su contrato". Pero la ley Bosman, además de aclarar los plazos de contrato, rompió con los cupos de extranjeros en la Unión Europea y ahí… entra el resto del mundo.

En Europa misma, el trabajo de canteras futbolísticas quedó a la sombra del mercado mientras que, simultáneamente, en América del Sur el trabajo de canteras no termina de dar abasto y su correlato burocrático – legal le va a la zaga. No sólo se venden derechos de jugadores menores de edad (violando todas las normativas vigentes de la FIFA) sino que se crean empresas fantasmas y documentaciones falsas a fin de proveer al mercado europeo, entre otras tantas yerbas.

26 detenciones y secuestro de frondosa documentación fue el saldo de los 110 allanamientos hechos en Argentina (Buenos Aires, Santa Fe y Chaco) en el marco de una causa comandada por el juez Norberto Oyarbide, iniciada en noviembre de 2007 a través de la denuncia de Giancarlo Curcio - Cónsul General de Italia en Argentina – que se acercó sólo cuando al encontrar irregularidades en la tramitación de un pasaporte, encontró su propia firma falsificada. No es nuevo el asunto que inaugurara por estas pampas el caso de Juan Sebastián Verón en 1999.

No dejan de sorprenderme las desiguales respuestas que un mismo estímulo – en este caso una ley – provoca en distintas geografías.

A días de nuevas reglas inmigratorias inglesas e italianas (Tévez estudiando inglés); a horas de naufragios, inmigrantes clandestinos y bebés arrojados al mar, estalla otro escándalo en el emigrante fútbol argentino que saca del letargo al más crudo periodismo, ya a pie de cañón por buscar y dar los nombres de los jugadores implicados. Porque también hay diferentes clases de emigración ilegal.

Europa no sólo tiene Florencia y París. Además tiene el terruño del antepasado, contantes euros y algunos empleados irregulares. El futbolista argentino quiere pertenecer. Tiene algún talento pero le faltan los papeles.

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