Friday, May 8, 2009

Vélez y Lanús: ejemplos

Desde hace mucho tiempo, el fútbol argentino se mueve entre el caos y la improvisación. Las palabras proyecto y planificación brillan por su ausencia y los clubes van de crisis en crisis. En ese contexto, hay dos instituciones que rompen la regla y se destacan por la seriedad y el trabajo a largo plazo: Vélez (puntero) y Lanús (escolta).

[Sebastián Fernandez Castaño]


El concepto va más allá del lugar que estos equipos ocupan en la tabla de posiciones; no apunta a un resultado momentáneo sino a un proceso elaborado. El hecho de que Vélez y Lanús estén en los primeros puestos es una circunstancia pero no es obra de la casualidad sino producto de una política institucional que, en ambos casos, se ha mantenido a lo largo de más de 15 años.
Uno y otro tienen las cuentas en orden, poseen planteles sólidos que combinan experiencia y juventud, jugadores de la casa y refuerzos de categoría, y ostentan dos de las mejores inferiores del fútbol argentino. Además, cuentan con instalaciones de primer nivel: Vélez posee la Villa Olímpica, un predio de lujo ideado por el gran Marcelo Bielsa y Lanús completó la construcción de su estadio (hace 15 años tenía dos tribunas de madera y la mitad de la capacidad) que hoy es uno de los más cómodos y seguros del país.

Este orden institucional también se observa en la cancha, donde ambos clubes presentan equipos serios y competitivos, independientemente de la cantidad de títulos conseguidos, que no son pocos, sobre todo teniendo en cuenta que no estamos hablando de clubes históricamente grandes ni ganadores: desde 1993 hasta hoy, Vélez ganó 5 títulos locales, el último fue el Clausura 2005, una Copa Libertadores, una Copa Intercontinental, una Supercopa y una Interamericana. Lanús, que ascendió en 1992, ganó la Copa Conmebol en 1996 y el Apertura 2007, fue 3º en el Apertura 96, 2º en el Clausura 98, 2º en el Clausura 2006 y terminó a dos puntos de la punta en el pasado Apertura 2008 que se definió en un triangular.

Otro club que se acerca a esta línea es Estudiantes de La Plata que, desde el Apertura 2004, viene realizando buenas campañas, con el título del Apertura 2006 y la final de la última Copa Sudamericana (perdida ante Inter en tiempo suplementario), como máximos exponentes de su evolución.
Si se hacen las cosas bien, con orden y seriedad, los éxitos, tarde o temprano, llegan. También se pueden lograr títulos en el medio del caos, como lo han hecho Racing, Independiente, Newell’s, San Lorenzo y el mismo River, que hoy es el paradigma del desconcierto. O también hipotecando el club, como Boca, que ganó todo pero ahora deberá ajustar el presupuesto porque tiene las cuentas en rojo. En cambio, en un ámbito de orden y equilibrio, las posibilidades de triunfo crecen notablemente, no se limitan a un golpe de efecto y las probabilidades de repetir son mayores. Vélez y Lanús dan fe de ello. Son dos modelos que si fueran imitados nos permitirían tener clubes ordenados, saneados, sólidos, duraderos. Y a partir de eso, seguramente veríamos un espectáculo futbolístico mucho mejor.



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