Sunday, March 29, 2009

Festejos

Cuando uno queda encantado con un lugar siempre quiere volver. Las bondades del clima, los paisajes o los restaurantes o lo que fuere toma color y los costados de la memoria le imprimen brillos particulares.

Pero también creo que cuando uno desea volver a determinado lugar en realidad desea volver menos al lugar que a las vivencias allí pasadas.

Referido a la fiebre por presenciar (y ver) el debut de Diego como Director Técnico oficial de la selección: colas de madrugada y acampe, entradas que se agotan tal como se ponen a la venta, plateas de $60, 80, 100, 130 y hasta 280 se esfuman en horas de ventanilla (u$s 1 millón en dos días y resta vender), las populares que vuelan, la reventa que llega a quintuplicar valores (como si Diego jugara), la noche en el Luna Park, una entrada, otros agolpados en las puertas del predio de Ezeiza, intentando rendijas de alambrado para ver, más de ciento cincuenta periodistas acreditados (mauritano incluido), guardia periodística, previa de conferencia de prensa, conferencia al fin (como si Diego o alguien fuera a revelar algo), ansiedad, en la gente, su público, y en Diego, con el mismo semblante que antes de salir del túnel.

Cuando uno queda encantado con un lugar siempre quiere volver. La República Maradona es un sitio único en el mundo al que siempre, siempre, deseamos volver. Menos por este Diego cuarentón poco afeitado que por aquellas noches ochentosas de tragos, camisetas, papelitos y cornetas y la sensación de que cada festejo le queda chico al motivo.


GOLES
CONFERENCIA DE PRENSA MARADONA
TAPA Nº 87

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