Wednesday, December 9, 2009

TAPA Nº 126



Bánfield venció a Tigre (1-0) y a una fecha del final le lleva dos puntos a Newells que venció a Gimnasia (2-0). Mientras Newells recibe a San Lorenzo, Bánfield visitará a Boca en la definición.

Hablar de la neta obligación de ganar el partido puede ser una cuestión meramente numérica. Porque Bánfield llegó hasta aquí – una meta inverosímil (?)- haciendo (buen) camino al andar.

No hubo peso de presión, no hubo miedo escénico, no hubo bajón, tampoco plan B: Bánfield se encontró en el inusual e incómodo rol de tomar la iniciativa y entonces, en el minuto 80, cuando había jugadores hincados y manos en las rodillas, la angustia tomaba el Sur.

James Rodríguez rompió el travesaño (´22). Silva peleó la pelota bajo el arco (´25) y mostró que el egoísmo del goleador puede ser tan productivo como nocivo (definir sin ángulo sin ver a su compañero en el área chica fue grueso). Barraza pateó un centro que casi se cuela en el ángulo (´36). Erviti tampoco estuvo fino en el remate (´55). Fernández menos (´75).

Así llegaba Bánfield. Media y larga distancia. Remate tras remate. Centros y centros (no menos de 20) a (Silva) un área despoblada de compañeros. Y cuando no era por centro llegaba en notable desventaja numérica… porque Bánfield no está preparado para esto y Tigre lo esperaba.

No hubo plan B. Hubo garra e insistencia, despliegue y orden (nunca perdido) ante el orden estanco de un Tigre replegado. No había peligro de perder. Había peligro de no ganar y…

Hasta que uno, el enésimo centro, fue conectado por Víctor López (´85). Faltaban cinco y el Sur explotó en los desvainados fuegos artificiales que alumbraron la noche húmeda.



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