Monday, December 28, 2009

Árbitros hinchas.



Después de la revisión arbitral hecha aquí días atrás y con la liviandad que la perspectiva temporal admite, contamos brevemente sobre la parcialidad vedada del ex árbitro Carlos Mastrángelo.

Los colores los puso el abuelo y al parecer no hubo rebeldes ni negras ni descarriadas; rojo y blanco para todo el rebaño:

“En casa todos somos gallinas, todas mis hermanas, mi hermano y todos los nietos de papá”, dice Romina, hija de Carlos, transmisor de la banda (roja) generacional. Ella recuerda que el mejor tesoro de papá es la camiseta de Enzo Francéscoli, la que recibiera y desembocara en un recordado y profundo llanto. Porque lleva a Ríver adentro, porque papá Carlos supo fundir el motor del auto para llegar a Rosario, ver el partido decisivo que le diera a River el título después de 18 años sin alegrías (1975) e invadir la cancha para dar la vuelta con los jugadores y poder tocar a Angelito Labruna.

“En mi juventud – dice papá Carloseso implicaba no comer para ir a verlo a todas las canchas. Y discutir, sobre todo con los bosteros. Si hasta miraba el estadio de Ríver y me sentía orgulloso de ser hincha del club. Por supuesto, veía la tercera, la reserva y la primera y no me olvido que cuando era más chico y perdía, me iba a la cama a llorar.” 

Transeúntes, utileros y hasta el presidente de Ríver (entonces Alfredo Davice), reconoció el fanatismo de papá Carlos pero, eso sí: “sabemos que es fanático de Ríver, pero por favor no nos dirija más.”

Porque el papá de Romina, que heredó los colores hacia sus hijos, es Carlos Mastrángelo, árbitro de primera división desde 1987 hasta 1996.

“A veces para ser imparcial les cobraba en contra. Lamentablemente cuando dirigía a River generalmente perdía.”

Carlos Mastrángelo dirigió 1 superclásico (1995, Boca 4 River 2) y se retiró en marzo de 1996, cuando Chilavert le hizo a Burgos un gol de media cancha para que Vélez también le ganara a Ríver (3-2). Aquella tarde recibió el buzo de Chilavert, la camiseta de Enzo Francéscoli y como de niño, también lloró.

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