Wednesday, May 14, 2008

Tévez, The Apache.

[por Walter Fonseca]
En tiempos de globalización, universalización y multinacionalismo que no excluye la construcción de nuevos muros fronterizos, el gobierno inglés hizo saber sobre una batería de propuestas con pretensiones de drástico recorte a la entrada de extranjeros que no pertenecen a la Unión Europea:

Una profundización en el exótico PBS (siglas de Points Based System o tasación de puntos para inmigrantes) presentado en sociedad hace dos años y que conmina al ciudadano extranjero a “calificar” para ingresar porque según los dirigentes del Ministerio del Interior inglés “no hay necesidad de empleados sin cualificación que no pertenezcan al área (UE)” y su propósito es “asegurar” que la cantidad de personas entrantes “están en línea con las necesidades del negocio y del país en su conjunto”.

Este flamante modelo legislativo, basado en dos proyectos que llaman escalón 2 y 5, fue modelado por el Departamento de Inmigración y Fronteras de modo de desactivar sobre las 30 fórmulas diferentes que existían hasta ahora para revisar entradas al país y entró en vigor por etapas a partir de febrero de este año desde cuando se revisan la formación cultural, el salario anterior y la edad de los ciudadanos que trabajan en alta cualificación.

El mundo del fútbol también recibió la novedad y los intermediarios toman nota. Los futbolistas y entrenadores extracomunitarios deberán tener un cierto nivel en el dominio del idioma inglés para jugar o trabajar en su Liga. Y el gobierno también se encargó de un apartado especial para este mundillo que mueve millones. A través de The Time dejó saber que inicialmente habían planeado que el inglés básico exigido fuera del nivel elevado GCSE (un nivel secundario) pero que la regla fue “suavizada” teniendo en cuenta que jugadores (con nombre y apellido) como el argentino Carlos Tévez, el surcoreano Ji-Sung Park o el brasileño Denilson verían imposibilitada su entrada a la Liga.

El personaje que salió a decir sobre el caso fue Liam Byrne (secretario para la inmigración). Los trabajadores extranjeros, y por ende, futbolistas y entrenadores tendrán que demostrar “una habilidad para entender y usar expresiones cotidianas y frases muy básicas”.

“Nuestro nuevo sistema de puntuación – agregó – hará que los solicitantes británicos a empleos tengan la prioridad, y que sólo aquellos inmigrantes altamente cualificados que necesitamos puedan trabajar en el país… me temo que (los jugadores de fútbol) deberán hablar inglés… ganan suficiente dinero para pagarse clases profesionales”. Pero también para pagarse traductores o lo que les plazca.

En este sentido, las previsiones del gobierno inglés no sólo afectan la libertad de las personas sino también la propia política de las empresas que tendrán que demostrar la imposibilidad de cubrir puestos cualificados con trabajadores nacionales y que han publicado la vacante en el país.

Si de fútbol hablamos – esto es lo que nos reúne - , poco trabajo tendrá Byrne para constatar la imposibilidad de cubrir puestos con trabajadores nacionales que quebrarían la venta de merchandising internacional, degradarían el nivel de la Liga, reducirían la venta de entradas y derechos televisivos y que continuarán, hasta nuevo aviso o nueva sede, demostrando pálidas performances en los campeonatos mundiales.




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