Tuesday, August 5, 2008

Copa Sudamericana: Independiente 2 Estudiantes 1

Volvió el fútbol oficial argentino. La cita fue en el Cilindro de Avellaneda (Rácing Club) donde Independiente recibió a Estudiantes de La Plata por la primera fecha de la Copa Sudamericana.

Un partido de chequeo a la pretemporada con más nombres que esquemas nuevos empezó con un vértigo y un despliegue pasado de revoluciones. Le preguntaban a Claudio Borghi (DT de Independiente) si la velocidad de juego no haría perder precisión y el Bichi, atento, sólo atinó a un “esperemos que no”.

Realmente asombrosos fueron los primeros 45 minutos. Pocas veces vimos un despliegue semejante en estas instancias (ansiosos?). Independiente salió muy decidido a buscar el partido – siempre en velocidad - con más entusiasmo que orden. Mareque por izquierda, Montenegro con toques desiguales, Ledesma llegando a la medialuna y Nuñez probando ya habían acorralado a un Estudiantes desorientado cuando los toques de Montenegro encontraron eco de devolución y se abrió el resultado: una jugada combinada de tres chispas sucesivas terminó en la red: Montenegro de primera la deja muerta para Fredes en el círculo central, Fredes pone un preciso y punzante pase al pique de Nuñez que la para de izquierda y define bien de derecha.

Todo el primer tiempo fue rojo. Un modesto, rústico y tradicional Estudiantes que no tenía variantes a los pelotazos verticales de Verón se encontró con un nuevo, compacto y vertiginoso Independiente que llegaba a su área con cinco y seis hombres.

Pero nada es gratis. Todo el gasto y la tensión derramada en el primer tiempo se cargó el segundo. Entonces Estudiantes, que siguió jugando de la misma manera – sin Verón lesionado y con la Gata Fernández de único armador – encontró el empate por la única vía que supo practicar: tiro libre vertical al área; peinó Boselli ante un Assman muy desubicado (dice que salió por off- side de Boselli) para el 1-1.

A partir del empate la incertidumbre dio emotividad y el cansancio, fútbol rústico y amonestaciones. Cruces a destiempo, pelotazos sin destino, rechazos, desacoples defensivos y mucha garra dieron un segundo tiempo poco novedoso que terminó con el broche para Independiente: en el último embate – porque eran embates – Gandín encontró un rebote en el área y la mandó al gol.

Estudiantes lo lamenta. Quizá falte una entonación física pero el equipo adolece peligrosamente de variantes a las luces de Verón y Fernández.

Independiente (excelente Fredes) se llevó el primer triunfo mostrando 45 minutos de lujo, con juego colectivo, actitud, concentración y sobretodo precisión en velocidad, algo que en estos tiempos es muy difícil de encontrar.


ACTUALIZADO

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