Friday, November 14, 2008

José Ignacio Castillo Alvarez.

El 2001 argentino quedará en los manuales de historia. Los saqueos en Buenos Aires, el presidente De la Rúa eyectado en helicóptero del sillón presidencial y miles de argentinos eyectados al exterior así lo marcaron.
Nacho tampoco dudó. Abandonó su barrio, su casa, su carrera de Ciencias Económicas y su club, Independiente de Tandil, para irse a Brindisi a probar suerte con su fútbol a la serie D italiana.

“Cuando llegás a Italia te encontrás con un fútbol muy táctico, en el cual tenés que ser muy ordenado y obediente. Eso te hace ir mejorando, además competir en niveles superiores te permite evolucionar.”

Leyendo las temerarias noticias que le llegaban de Argentina transitó todo el ascenso peninsular desde Brindisi, pasando por Nardó, Vigo Lamezia, Gallipoli, Fonsinone y Pisa (2007), ya en la serie B, acompañado de dos compatriotas que se la hicieron más fácil (Gabriel Raimondi – ex Atlanta – y Luciano Zavagno – ex Unión de Santa Fé).
Y la ciudad de la torre le sonrió como ninguna otra: hizo 21 goles y se convirtió en el jugador que más goles hizo para el Pisa en una temporada.

“En Pisa jugamos con un módulo muy ofensivo, un 4-2-4. Sólo uno de los delanteros se retrasaba por momentos, pero en cada pelota detenida en contra nos quedábamos tres arriba.”

Nápoli, Cagliari y otros clubes de la serie A tomaron nota para tentarlo.

“Jugar en la A, más allá del equipo que sea, me permitiría ser parte de uno de los campeonatos más importantes del mundo. Más allá de que te toque pelear abajo o en mitad de tabla, estás en una categoría superior, algo que tiene otro gusto… Los equipos de la A llevan mucha más gente, te encontrás con 40 ó 50 mil personas en la cancha, cuando en la B se trata de 25 ó 20 mil. Además, estar en la élite representa enfrentar a jugadores del primer nivel mundial.”

Y Nacho se ganó un espacio en la serie A con la camiseta del Lecce donde tiene de marcadores a tipos que veía sólo por televisión (Maldini, Materazzi, etc.) y a competidores en la tabla de goleadores como Ibrahimovic y Ronaldinho.

"¿Su edad le puede jugar en contra a la hora de pensar en una transferencia?
Yo no hago tanto hincapié en los años que tengo, sino en cómo me siento. De pronto se ha instalado algo que ocurre en Argentina, donde si un jugador a los 22 años no alcanzó la primera ya no sirve. Ocurre que en este país se apunta más a negociar al jugador que a obtener un resultado, en Italia es distinto.”

Ya hizo dos goles y empezó a salir como titular. Cumplió 33 años en abril y sinembargo el hambre está intacto:

“Hoy pienso jugar en la Serie A, pero creo que un jugador de fútbol se puede sentir realizado cuando juega la Liga de Campeones, que para mí es el torneo más importante, inclusive por encima del Mundial.”

LAS DECLARACIONES FUERON HECHAS A ECO DIGITAL (Tandil)

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