Monday, October 29, 2007

Pekerman.

El domingo 28 de octubre de 2007 se celebraban las elecciones presidenciales de la República Argentina. Si no ver, imaginarse el contenido de aquel diario dominguero, dos kilos de papel escrito cuya lectura insumiría algo más que el entero domingo y un solo par de ojos. Ni hablar de que no pocos se vieran en la “obligación” de emprender el viaje democrático del voto para volver a casa de los padres o, cuando menos, a los pagos que alguna vez los vieran noviar o festejar años nuevos de fuegos artificiales a encontrarse con eternos vecinos, enterarse de alguna muerte y leerse en el padrón electoral como crónico estudiante. Si agregamos que fue la elección presidencial más desorganizada, cantada, abúlica y menos concurrida desde el retorno de las urnas (1983) calculemos el contenido de aquellos diarios de suplementos semanales, sin noticias por la veda electoral, con estadísticas históricas y ¡sin fútbol! (el opio de los pueblos). Nada más viejo que el diario del día de elecciones. Tan poco motivante como programa radial de un día feriado. Y si tenemos en cuenta que no salen a la venta menos de seis periódicos diferentes... Resulta que en las páginas de uno de esos diarios que hacía falta llenar, se publicó una nota a José Pekerman. Ahí hubo que leer que a José todavía le duele haberle dicho NO a la selección, que aquel equipo del 2006 tenía alma, que con Román fatigado ante Alemania fue oportuna la entrada de Cruz, que la lesión y el cambio de Abbondanzieri le censuraron sus planes, que sólo se fue eliminado porque los alemanes patearon mejor los penales y otras implicancias tan menores y erradas como la absoluta mayoría de sus argumentaciones que sólo reafirman una extraña y singular manera de ver el fútbol. De este modo, llenando el vacío de un diario en día eleccionario (y sin fútbol), Pekerman, desde México, tuvo lugar para decir, desdecir y explicar lo inexplicable, dar detalles de decisiones menores (erradas), devenidas de un acorralamiento resultante de los más grandes errores previos que le dejaron muy poco margen de maniobra. En este marco, explicar tres cambios en los últimos minutos de Argentina en el mundial 06 sería como colaborar con un matafuegos en el incendio de los bosques de California. Es que acaso José no entendiera las causas del incendio ni el peligro de llevar nafta en las suelas de sus zapatos.

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