Tuesday, October 23, 2007

Messi: un tirón de orejas.

Buscando las razones de por qué la verdad despojada de artilugios y falsa diplomacia suele convertirse en prolegómeno de interpelaciones y comparecencias emprendí el viaje. Que la mentira abre más puertas que la verdad es un hallazgo anterior a la pólvora y sin embargo no ha caído en desuso (jamás te diré que tu pollera es fea hasta no tenerla en mis manos). La fórmula del halago previo a la crítica es algo más moderna y reciente, casi como la retórica o como un anzuelo a los oídos. ¡Nada más difícil que buscar razones amigo! me dijo el bibliotecario Valeri. Google y Mercado Libre también mienten – supo decirme Román -, sin ir más lejos no encontré allí solución disponible a mi punzante alergia al vértigo. “No voy a decirte que tu búsqueda es infructuosa” oí en los pasillos del predio que la Asociación del Fútbol Argentino tiene en Ezeiza, donde también estaban Alfio Basile, el panadero Díaz y otras personas menos conocidas; pero yo creo que me lo dijeron a mí o, en todo caso, me puse el sombrero que volaba. Después de todo, el Coco va despachando verdades a uno de los promedios más elevados de los últimos tiempos. No obstante, las situaciones adversas también son terreno fértil para apariciones milagrosas así que no me amedrenté. Si Passarella puede hablar de campeonatos por qué he de bajar los brazos. La perseverancia es buena amiga y sabia consejera me dijo Martín después del entrenamiento en Casa Amarilla, con el sol cayendo mientras practicaba penales. Los sobres de dinero más que los cheques suelen erosionar las verdades me respondió Fernando, miembro fundador de la escuela amarilla de periodismo. Con todo, la apreciación de Fernando fue la menos pesimista y abstracta y la que más disparadores generó en mi búsqueda. Voy a decir que no encontré – aún - las razones de por qué la verdad despojada de artilugios y falsa diplomacia suele convertirse en prolegómeno de interpelaciones y comparecencias pero que sí encontré un final de ovillo.

Que no necesitamos llamarnos Johan para opinar con razón y criticar sanamente el juego de quien produce ventas insoslayables de camisetas y amenaza con balones de oro. Nunca es inoportuna una ayuda y menos en edad de crecimiento. Acaso Johan entiende que Lio está verde para el oro, que tiene un futuro más que promisorio y que le gusta la pelotita. El punto es que el boomerang del egoísmo está de regreso y eso, que involucra desde siempre al propio Lio, empieza a tocar a Barcelona. Y esperar a tragar la primera derrota (1-3 Villarreal) para decirlo no creo sea oportunismo malicioso sino todo lo contrario: un oportunismo defensivo acompañado de una flor (miles de balones) que denota las dificultades de criticar a Lio en estos tiempos, cuando la pelota no está muy bien tratada. Ningún oportunismo es inocente. Pero lo cierto es que si Lio continúa buscando el gol de todos los tiempos cada cuarto de hora no sólo le diría “tu búsqueda es infructuosa”.

Diré que en mi viaje de búsqueda de razones estoy cerca de una fórmula que mide y relaciona el peso de los contratos publicitarios y las políticas de marketing por un lado, con el rumor fanático o palabrerío de tribuna o clamor popular o manifestación de hinchada o eco sin origen, tan ruidoso como una multitud y tan liviano como una veleta, por otro.

"Un diez a su implicación, pero el yo solo contra el mundo acaba por volverse en tu contra cuando lo intentas una y otra vez. Por el equipo, sería mejor que aprendiese a regularse. Es un crack, pero aún puede mejorar. Tiene que saber cuándo debe soltarla rápido y cuándo probar la gambeta imposible…… de tanto insistir en la segunda opción, por rápido y explosivo que seas, al final acabas por perder el factor sorpresa. Y no falla: si tú tienes cuatro encima, alguien de los tuyos está solo. El día en que Messi domine este aspecto, no ganará un Balón de Oro,sino una colección".
(Johan Cruyff)

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