Wednesday, June 15, 2011

Rácing deja a Russo.


16.05.2011 - La noticia es que después de 13 años un entrenador volvió a cumplir su contrato en Rácing. Desde la primera temporada académica de Angel Cappa (1998), Rácing cuenta 14 contratos (DT) interrumpidos, 25 cambios de cargo y 20 entrenadores distintos.

Bajo la presidencia de Rodolfo Molina, Miguel Ángel Russo logró cumplir su contrato (17.02.2010 – 30.06.2011), dirigió 52 partidos (23G 9E 20P) y “el domingo (frente a Vélez) dirigiré mi último partido y luego cada uno seguirá su destino."

Las noticias encontradas fueron síntoma de divergencias. La sólida continuidad de Russo en el cargo empezó a erosionarse, nuevamente, en la última etapa del torneo, cuando la clasificación a la Copa Sudamericana, a priori asegurada, se puso cuesta arriba. Entonces Molina ya respondía al periodismo que “todos estamos a prueba.” El entrenador no tomó bien la afrenta presidencial y lo denotó en sus postreras declaraciones:

"Lo que quería para mi futuro y lo que quería Racing no coincide. Le deseo lo mejor al club, a los jugadores y a su gente. Los espera un camino largo, los saltos de calidad llevan tiempo", dijo Russo, "Uno no debe quedarse donde las expectativas son otras".


Convencido de haber hecho un buen trabajo y de haber soportado el particular "vértigo Rácing”, Russo se sentó en un enfoque de plan estabilizador, proyección paulatina y procesos de trabajo. Basado en el logro de zafar a Rácing de la promoción (descenso) proyecta horizontes demasiado largos para las expectativas presidenciales.

No es demasiado complejo el asunto: Molina (presidente) abonó por un capítulo 2 que nunca llegó. Con incorporaciones de peso (bien elegidas, salvo Bieler) armó un plantel competitivo (y corto) con aspiraciones mínimas de Copas (y reales de campeonato).

Dando la bienvenida a Giovanni Moreno, ensamblando nombres como los de Pillud, Licht, Yacob, Toranzo más Hauche y recibiendo la última gracia de Teófilo Gutiérrez, Russo se subió al tren y asumió el reto con los conocidos giros ambiguos que luego le permiten tomar su postura actual.



El inmejorable comienzo de este torneo Clausura (2011) encontró a Rácing punteando en soledad (4º fecha). Sus explosiones de gol y buen juego invitaron a soñar, la Guardia Imperial se emocionó y el periodismo le dio de comprar. Entonces Russo salió jactancioso (y nunca sin ambigüedad) a responder notas según “el fruto del trabajo”.

Pero los resultados no terminaron de acompañar. Es cierto que no pocos arbitrajes y no menos lesiones de un plantel corto que no tiene un arquero de jerarquía conjugados con errores individuales inverosímiles lo hicieron posible: Rácing perdió partidos incomprensibles superando, la mayor de las veces, a sus vencedores.

Pero también es cierto que desde que Russo asumió en el cargo (DT) Rácing nunca superó la ciclotimia, nunca asimiló el concepto de retener una ventaja y sólo contó con la explosiva y fortuita conjugación de sus talentos ofensivos.

Entonces Russo, usufructuando su propia ambigüedad que en combo con su discreción, equilibrio público y mesura técnica constituye su estilo, pretende minimizar (o negar) las falencias comprobables manifestando diferencias de expectativas al futuro. No es un delito ni mucho menos. Es, simplemente un mecanismo de defensa, la manera elegante que Miguel Ángel Russo encuentra para subsistir en este medio picador de entrenadores y proyectos.

Por la otra parte, si bien jugadores y gran parte de la Comisión Directiva apostaban a la continuidad, Rodolfo Molina (presidente) aún alargando la media de plazos que se manejan en nuestro fútbol, decidió barajar y dar de nuevo.

"Se cumplirá el contrato, pero no se renovará. Es una decisión de la comisión directiva en busca de otro escenario. Aunque la evaluación es positiva, no se cumplió el objetivo. Estamos muy agradecidos y las puertas están abiertas".

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