Tuesday, February 12, 2008

Copa Libertadores 08: Caracas 2 San Lorenzo 0.


A unos 15 kms del Caribe, el valle de Caracas se abre con vistas inmejorables. El parque Ávila, que los separa, es digno de observación y allí, a unos 900 metros sobre el nivel del mar – donde la pelota no dobla – hubieron posado la mirada los jugadores de San Lorenzo al arribo. Y sólo al arribo. Porque la salida de Venezuela fue una procesión cabizbaja y taciturna. Porque cuanto más ruido se hizo más agudo viene el silencio de la derrota. Porque de tanta exposición al flash no se puede divisar.


San Lorenzo fue el primer equipo argentino en participar en la versión inaugural de la Copa Libertadores de América de 1960. Entonces fue eliminado en un tercer partido de semifinales con el campeón Peñarol de Montevideo y desde entonces (en otras 8 participaciones) nunca más llegó tan lejos.

Aquí y no en otro anecdotario se basa la obsesión azulgrana de la Copa Libertadores: porque es el único grande argentino que no la pudo llevar a su casa, porque en abril el club cumple un siglo de vida, porque el dinero de Marcelo Tinelli se hizo en las mesas.

Y la expectativa se multiplica porque los últimos treinta años de San Lorenzo lo convirtieron en el más sufrido de los grandes: el primero en perder la categoría, luego el estadio (donde construyeron un recordado supermercado), la localía nómada, los cantos…

Y San Lorenzo pone todo a la Libertadores. Para tirar la casa por la ventana, para embriagarse de gritos y emoción. Entonces a la salida de Lavezzi, Ledesma, Ferreyra y Fernández la invirtieron con Aguirre, Torres, Bilos, Romeo, Menseguez, Placente, Bergessio, la rutilante participación especial de Andrés D´alessandro y los intransferibles Michael y Emiliano Díaz, con toda la pompa del caso y el maestro de ceremonias públicas don Ramón Ángel Díaz quien no hubiera contratado a sus hijos si no hubiera salido campeón y sus hijos no habrían llegado al club si su padre no fuera entrenador.

Este acto de nepotismo avalado por la dirigencia del club es, por ahora, el punto más débil del riojano. Porque la rueda del 2008 recién empieza a girar y las derrotas caen en un colchón de crédito que todavía dan espacio al coqueteo mediático, a la chispa suspicaz y a la habilidad de adjudicarse las buenas y no las malas.

En esta reunión de nombres y luces se formó este nuevo plantel de San Lorenzo. Con cobertura mediática garantizada a la altura del emprendimiento en las radios de Marcelo Tinelli y por medio de periodistas empleados que se empeñaron en colaborar, pudieron seguirse durante semanas las tortuosas negociaciones que terminaran poblando de nombres el nuevo equipo.


Pero después del fastuoso prólogo llega la hora de salir a la cancha. Y San Lorenzo no cantó victoria desde que empezó el año. El torneo de verano es despreciado según los resultados. El debut en el Clausura 08 ya no. Y el ansiado debut en la Libertadores…

Sabemos que los tres refuerzos más importantes (Placente, D´alessandro y Bergessio) vienen de inactividad. Pero entonces no lo vendas como solución mágica estimado Ramón. Porque el problema de San Lorenzo es que no tiene concepto de equipo. Un 0-2 de local frente a Newells Old Boys fue explicado por la temprana expulsión de Ortiz que obligó a cambios desafortunados. Y "Con Caracas, en la Copa, el equipo va a cambiar muchísimo. Los hinchas van a ver un equipo diferente. Esperemos que tenga respuesta. Para eso hemos trabajado mucho en lo anímico, porque considero que tenemos que mejorar muchísimo".

Quién le dirá a Ramón Díaz que el problema no es anímico. Que el problema es para mal un equipo de jugadores con nombre y oficio, que con la inclusión de D´alessandro (“con D´alessandro se verá otro San Lorenzo”) se repite el mismo esquema conservador en Venezuela que le dio pérdidas en casa, salvo que “con enganche”, superpoblando el mediocampo y jugando con un solo punta (Silvera) que sale desahuciado de la cancha. Quien le recordará a Ramón que en los últimos cinco partidos jugados San Lorenzo recibió expulsiones. Porque él sigue afirmando que el problema es anímico: cuando el plantel se encuentra sobreexcitado, cuando Tula (expulsado en Caracas) se agarra a trompadas en los entrenamientos o cuando Ortiz pega dos patadas amonestables en 4 minutos de juego.

Quién le dirá a Ramón que San Lorenzo no tiene concepto y que es tiempo de trabajar en fútbol. Y quien que ahora la calculadora copera empieza a tener números rojos teniendo en cuenta visitas al Morumbí y dudosos puntos de local.

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