Wednesday, April 25, 2007

Messi y los universales

¡Qué maravilla! ¡Puedo estar conversando con mi amigo de Barcelona por videoconferencia! ¡Puedo enterarme al minuto de lo que pase allí y en cualquier parte del mundo! Maravilloso y hasta hace muy poco, inimaginable. Gracias a la tecnología, y sobretodo a internet, fluyen torrentes de información al instante. La universalización del mundo hecha realidad. Vivimos la universalización cultural (entre otras), que, vendida al mejor estilo iluminista, debiera ser un mar de saberes y oportunidades. ¿Qué mejor que nutrirse de conocimientos y experiencias ajenas? ¿Cómo avanzan los pueblos? ¿Cómo florecen las civilizaciones? Ya los antiguos griegos (griegos del ágora) consideraban que la civilización residía en la posibilidad de comunicarse entre sí. Cuatro siglos antes de Cristo y dentro de los estrechos límites de lo que el mundo era entonces, Alejandro Magno hizo un primer intento de organización política universal, llevando la ciencia y el arte griegos desde el Mediterráneo hasta la India. La expansión del imperio romano, construyendo carreteras hasta los confines, fue otro incitante para la idea de universalidad. El cristianismo sacó a la religión del culto a los dioses locales y tribales para extenderla a la idea de un Dios universal. Carlomagno también intentó una unificación del mundo conocido. Cristóbal Colón llegó a América a expandir el cristianismo universal. La burguesía, clase universal, llegó a formar un mercado mundial que no conoce fronteras.
¿Qué mejor que nutrirse de experiencias ajenas?
Pues a los extranjeros que puedan caer en este blog va dirigido este post. Refiere al gol de Lionel Messi en el Camp Nou de Barcelona el pasado 18 de abril de 2007 ante Getafe. Hecho que llenó páginas y espacios periodísticos de todo el mundo. Hecho que generó, por ejemplo, la bandera que vemos en la foto.




Debo contarles a nuestros amigos extranjeros que no lo sepan que nuestras apetencias futbolísticas están gravemente insatisfechas. Que la inexpugnable violencia en los estadios de fútbol argentinos conmina al espectador al living de su casa. Que la fecha semanal del torneo local se disgrega entre los días viernes, sábados, domingos y hasta lunes, según cronograma establecido por los contratos que la TV firma con la AFA y los clubes. Que sólo es posible ver esos partidos si se es abonado a determinada empresa de cable y determinado pack “Premium” de tarifas diferenciadas. Que de no contar con esos servicios quedan pocas opciones para acercarse al fútbol del equipo con el que uno simpatiza.

A) Dirigirse a un bar en el día y horario en que las empresas de TV hayan estipulado la televisación, consumir y ver el partido.
B) Si es domingo puede quedarse en su casa y ver por TV el programa “Minuto 0”.


¿Qué es Minuto cero? Un programa ómnibus emitido desde los estadios de fútbol y que tiene prohibido mostrar imágenes de cualquiera de los partidos. Entonces un grupo de periodistas y satélites relatan el juego mientras las cámaras pasean por las tribunas de los estadios, el público y sus banderas. Así, como una emisión radial con imagen, cada vez que hay un gol una cornetita de colores aparece en pantalla acompañada de sonidos festejantes y de la voz de un periodista que cuenta sobre la novedad.

Vale la pena comentar que durante algunas tardes puede hacerse zapping y, según el cable que usted posea amigo lector, podrá ver jugar a los jugadores argentinos que se desempeñan en la liga española, inglesa o italiana. No vamos a decir que la tecnología no lo permite.



Así, mientras la parcialidad de Newells Old Boys fue al propio estadio el domingo 22 de abril a ver perder su equipo con Boca Júniors por 2 a 1, ingeniosamente encontró un motivo de festejo, hizo una bandera y siguió gritando el gol que Messi le metió a Getafe. Porque Messi, de 19 años, hizo dos años de inferiores en el club rosarino.No dejemos de agradecer y aprovechar las oportunidades de este universalismo que vivimos. Podemos ver en directo desde el living de casa las piruetas de Ronaldinho, los tiros de Roberto Carlos y los enojos de Roney. Tal como los pueblos asiáticos ver el arte griego, las provincias romanas construir carreteras, los aborígenes americanos conocer a Dios y nosotros ver a Barcelona en vivo. Pagando muy cara esta universalidad como los asiáticos con especias, las provincias romanas con riquezas naturales, los aborígenes con oro y nuestro fútbol con Messi (entre otros).

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