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Wednesday, April 14, 2010

Carlos "Chiquito" Bossio.


14.04.2010 - Gustavo Torres - Grecia, Ecuador (Barcelona y Emelec) y Brasil (Gremio) sonaron como destinos de “Chiquito” desde 2008, cuando superadas las burbujas del primer campeonato, en los foros granates no se hablaba muy bien de él. Pero, finalmente, se fue a México (07.09), a reforzar el recién ascendido Querétaro.

"Se extraña bastante pero uno ya está acostumbrado a pasar estas cosas. Estuve cinco años en Portugal. Y cuando era chico me fui de Córdoba a Estudiantes. La realidad es que te vas acostumbrando a esto. Uno se va curando aunque extraña a la familia, a los amigos, a los afectos. Por más que uno esté cómodo y lo traten de maravilla, siempre se extraña".

La historia del Querétaro, fundado hacia 1950, no está exenta de fusiones, cambios de nombres y rumores non santos, pero la ciudad, ubicada a unos 200 kilómetros del Distrito Federal, parece haberlo recibido bien.

“…es una ciudad histórica muy bonita. Muy serena, en constante crecimiento y con mucho turismo por su antigüedad. La verdad que me sorprendió mucho. Me encuentro muy tranquilo. Estoy solo porque mi esposa [Débora] está trabajando en Buenos Aires. Por el momento seguiré solo hasta mitad de año (2010). Me tratan de maravilla y la gente es muy agradable. No me puedo quejar. Me gustaría quedarme un tiempo más”.

El primer objetivo de los Gallos Blancos fue salvarse del descenso y el de Chiquito, ganarse la titularidad:

"Arranqué jugando pero cuando se recuperó Lupe Martínez y jugó él hasta que llegó Reynoso (DT) (Angel David Comizzo como auxiliar), que me dio la titularidad de nuevo. Pero en lo grupal, fue un comienzo malo, muy malo. Teníamos 3 puntos de 27 y los dirigentes decidieron cambiar de técnico. Por suerte, nos asentamos y eso nos permitió acomodarnos un poco para salir del descenso directo. El problema es que Querétaro es un equipo recién ascendido y lleva tiempo acostumbrarse a una categoría superior”.

Hecho en el club Las Palmas de Córdoba, después de sus vaivenes en la Primera División argentina (Belgrano, Rácing, Estudiantes) donde entró en la historia como el primer arquero en convertir un gol de cabeza tras un córner (de Estudiantes a Rácing, el 12.05.1996) y participóar de la selección argentina comandada por Daniel Passarella, emigró hacia el Viejo Continente, incorporándose a las filas del Benfica (Portugal). 

Tuvo una breve etapa con el Victoria Setubal, para regresar con el grande Benfica, pero en el 2004 volvió para jugar en Lanús, equipo en donde cosechó su único título presumible en su palmarés: el Apertura 2007 (primer título de Lanús en el profesionalismo) en el que fue fundamental, jugando íntegramente todos los partidos en disputa.

Después de un lustro y de la llegada de Mauricio Caranta (despedido de Boca) al Granate, el Querétaro mexicano se interesó en él al saber de un arquero de presunta confianza y con vasta experiencia para alimentar a un equipo que debía sobrellevar la dura carga de ser el benjamín del futbol mexicano. 

Ha alternado la valla con el mexicano Guadalupe Martínez, debido a sus fallas en partidos de suma trascendencia, pero ha sido vital para conseguir victorias significantes de oxígeno puro para la salvación del descenso, conseguida hace unos días.

Es lento debido a su estatura, peso (100 kg) y edad (36), pero con su liderazgo en la cancha, sumado a la experiencia de su zaga central, ha podido cumplir aceptablemente su labor con la escuadra queretana, durante 23 partidos, en los cuales ha totalizado 2003 minutos, con dos amarillas, una sencilla expulsión y 35 goles recibidos.

Hablando de la dualidad en el arco galliblanco, finalmente “Chiquito” Bossio se ganó la confianza de Reynoso (DT), contribuyendo para la permanencia del equipo en Primera División. En estos momentos están en puestos de liguilla, con muchos goles recibidos pero con mucho pundonor.

Quiere retirarse en Belgrano de Córdoba.
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Sunday, October 12, 2008

Basile: no commander.

[nota publicada en FUTBOL TOTAL.MX.COM]

Pudimos ver en la lineal película protagonizada por Russell Crowel que las decisiones de un capitán no están contaminadas de reminiscencias personales: cuando su amigo y ladero quedó a la deriva y se vio en la encrucijada de volver por él a riesgo de naufragio o abandonarlo y seguir la agónica marcha, optó oportunamente por el bien común y el éxito de la empresa.
La última sesión de prácticas en Ezeiza con cambios novedosos entre lonas y alambrados después de la lluvia de críticas periodísticas y populares que llevaran a un respaldo grondoniano por la conservación de su puesto como entrenador, demuestran abiertamente que el partido que juega Basile es menos contra Uruguay que contra la prensa.

Es cierto que el clásico rioplatense (2-1), atípicamente áspero, húmedo y resbaladizo, atenúa cualquier determinismo en algunas conclusiones. Pero, con todo, no viene a sumar más que lineales repeticiones en la ineficacia.
Que Messi se cuida las piernas, Demichelis pifia y Tévez juga en la cornisa son tópicos solucionables. Que un árbitro juegue como lo hizo Torres puede ser una negativa pero siempre posible sorpresa que da por tierra con el plan de “dásela a Messi que lo echan”.
Pero el tronco, la raíz, la esencia del capitán de barco ensimismado, hace agua.
Quedó claro que la interpretación periodística de que el abrazo colectivo a Heinze en el empate ante Paraguay no fue un corte de manga al DT que lo había sacado en el primer tiempo sino una muestra de apoyo, afecto y condolencias al gringo por un mal momento que pudo haberlo llevado a peores decisiones personales.
Con mucha leche en mal estado y sin perder la oportunidad, la prensa le pega entonces a Basile: si lo deja en cancha porque lo deja y si lo saca porque olvida códigos.
Acto seguido, Basile tampoco pierde la oportunidad: no sólo vuelve a convocarlo sino que lo pone de titular y en el puesto donde el gringo muestra sus peores versiones: marcador de punta.
El otro asunto se llama Riquelme. Y aquí las razones de su convocatoria habría que buscarlas en lugares más oscuros que no son de fácil dilucidación pero que, de alguna manera, no dejan de responder tampoco, al drástico partido BASILE - PRENSA (que supo publicar la práctica con cambio de esquema y Riquelme separado).

En medio del caso encontramos la conocida y más que aceptable filosofía futbolística de Basile, hija de la madre oportunidad pero que a la luz de la puja, los calendarios, la falta de entrenamientos y el inevitable paso del tiempo, dejó de ser aquella que lo distinguiera positivamente.
Su postura es clara y válida: se apuesta a la oportunidad, al momento oportuno de los jugadores, ya que no hay tiempo de elaboración de equipo. De ahí los jugadores que, al volver de Europa al fútbol local, argumenten sobre la vidriera y “la oportunidad en la selección”.
Un capitán (de mar y guerra) toma decisiones por el bien común y el éxito de la empresa aun perdiendo valores importantes, lamentando convicciones o cediendo en pujas personales. Y no es el caso de este Coco, que acaso perdió audacia y juega un partido que no es el de la selección.
Una selección que viaja en un barco de capitán ensimismado, angustiado y beligerante, con las velas altas y el timón descuidado a la espera de un viento favorable (una de Messi o un tiro libre de Riquelme).
Oportuno viene del antiguo latín hablado por los marineros romanos. A la buena de Dios y sin timón quedaron a la deriva e instrumentaron velas mientras rezaban al mismo Dios del mar que enviara un ventus oportunus, un viento favorable que los llevara al portus (porto=puerto).

RELACIONADO: TAPA Nº57 (ESPECIAL SÁBADO)
DE INTERÉS: LAS SEDES DE SUDAFRICA 2010 (TIC ESPOR)

Tuesday, August 12, 2008

Butacas.


Cuando conversamos con Daniel Arcucci - días atrás - le preguntamos si se imaginaba las populares argentinas colmadas de butacas con respaldo.

"Hasta en Alemania, en los estadios más modernos del mundo (el de Hamburgo, por ejemplo), hay un sector donde las butacas se retraen y quedan los escalones para la popular - decía - Me cuesta imaginar en la Argentina a todos sentados, y no lo digo con ese tonto orgullo de boca ladeada, “papá, acá el fulbo lo vivimo’ de otra manera, lo vivimo’”. Creo que el folklore del fútbol argentino desafina más de lo aceptable. Y que, detrás de ciertas poses, escondemos intolerancias estúpidas. Ya ni pregunto por qué no se puede gritar un gol del equipo propio a tres metros de un hincha rival. Pregunto por qué ni siquiera pueden cruzarse en la calle, camino a la cancha. Eso no es folklore ni pasión; es intolerancia y estupidez."
Por coincidencia y contundencia destacamos la frase de esta manera:

El 3 de septiembre de 2003, en la reunión del Comité de Seguridad en el Fútbol, se determinó que los estadios porteños debían ir, gradualmente, cumpliendo el reglamento de la FIFA que exige que todos los espectadores estén sentados en las canchas. El plazo fijado era el 31 de diciembre de 2007. Luego se fijó una prórroga, que venció hace unos días. La realidad indica que ningún estadio de primera responde a la exigencia y que las palabras de Castrilli, titular de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos (Subsef), antes de comenzado este torneo Apertura empezaron a concretar su renuncia.
"Tengo la potestad para decidir si un estadio no abre por no tener las butacas para que los espectadores estén sentados" (Javier Castrilli)
En la ciudad de Buenos Aires hay cinco canchas habilitadas para equipos en primera división, en las que, según los cálculos de la Subsef, falta colocar la siguiente cantidad de butacas: Boca, 12.000; San Lorenzo, 7000; Argentinos, 5000; River, 4500, y Vélez, 2500 (El Tomás Ducó de Huracán está clausurado por problemas estructurales).
"Tienen que estar sentados como Dios manda y cada entrada con su respectiva ubicación numerada. Yo no quiero un fútbol elitista, pero así debe ser".

BOLETIN AFA Nº 3592 - CLICK PARA AMPLIAR
El Subsef se hubiera conformado con un gesto de los clubes, una muestra de predisposición, colocar por lo menos el 50% de las butacas que faltan pero...
"Nosotros estamos dentro de los plazos y cumpliendo el cronograma que la AFA le había presentado a la FIFA, aumentando año tras año el tema butacas. Hubo una postergación porque muchos clubes no podían cumplir. Pero River tiene las butacas compradas y podemos tener el estadio completo… Igualmente, yo creo que hay un problema cultural grande. En sectores donde ya tenemos butacas la gente prefiere estar parada y apretada" (Héctor Grinberg, tesorero de Ríver)
"No sé lo que haremos, pero es un tema que no me preocupa… Me parece imposible trasladar el funcionamiento del primer mundo, con entradas como en Estados Unidos de 50 dólares promedio, a un país de entradas de cuarto mundo. Pintaremos rayas en la tribuna... Igualmente, después van las hinchadas y rompen todo". (Luis Segura, presidente de Argentinos Júniors)
"Tienen que ser butacas de verdad, no estar pintadas. En Inglaterra los hooligans las rompieron por tres años hasta que se acostumbraron".
"Y bueno, entonces que Castrilli nos dé el crédito económico y listo". Cada butaca cuesta entre 30 y 40 pesos”. (Luis Segura, presidente de Argentinos Júniors)
"Para el torneo Apertura habrá mejoras en las cámaras de video, en la remodelación de las instalaciones y en otros temas pendientes, pero no podremos completar la totalidad de las butacas". (Luis Incera, vicepresidente de San Lorenzo)
"Trataremos de llegar a 42.000 espectadores sentados para adecuarnos a las nuevas normas de la FIFA". (Pedro Pompilio, presidente de Boca)
La FIFA exige tener todos los espectadores sentados en los estadios. Los organismos de seguridad nacionales pusieron plazos que ya fueron quebrados en dos ocasiones.
"Los estadios de la ciudad jamás han sido habilitados y funcionan de manera irregular desde su misma inauguración. Es necesario regularizar esta situación y exigirles a los clubes de primera división que coloquen asientos en todas las tribunas como instruyó la FIFA". (diputado Pablo Failde, Frente para la Victoria).


Para quienes quieran asesorarse aquí puede verse una nueva serie de butacas para espacios deportivos fabricadas con polipropileno soplado (blow-moulded) con el diseño de Herzog & de Meuron, autores del Estadio Nacional de Pekín.

Thursday, July 31, 2008

Inmigrantes.


Hace unos días veíamos - desde acá - la situación de los emigrantes (muertos y bebés al mar incluidos) en el marco del escándalo que saliera al sol sobre los pasaportes truchos de no pocos jugadores argentinos con horizonte italiano y las repercusiones en nuestro mercado futbolístico cada vez mas diezmado.
Si nos corremos y miramos el mismo hecho desde una ventana europea encontramos, entre otras tantas, la preocupación del dirigente Marco Minnitti (opositor a Berlusconi) en “un país donde existe el delito de inmigración clandestina y en el que se toman las huellas dactilares a los niños gitanos”, la preocupación del Ministro del Interior, Roberto Maroni, que da cifras de 13.102 inmigrantes clandestinos llegados a Italia en lo que va del año (el doble que en el mismo período de 2007) con una proyección de 30.000 hacia diciembre y la sobreactuación pública del Poder ejecutivo poniendo 3000 soldados de vigilia en un país de 58 millones de habitantes.
Nada ajeno por su puesto el fútbol tiene su correlato. Lo que aquí (Argentina) lamentamos como “fuga de talentos” puede también lamentarse allá (Italia).
552 extranjeros (contra 66 de la temporada 1995/96, cuando se dictó la Ley Bosman) jugaron en la última temporada del calcio - cuenta Arcucci -, 462 jóvenes extracomunitarios se sumaron a las divisiones inferiores italianas en los últimos tres años, y sólo el 24,3% de los 2744 futbolistas que jugaron en las cinco grandes Ligas de Europa surgieron de sus divisiones inferiores. Es decir, empiezan a asustarse del monstruo que ellos mismos han creado. O, peor, que han comprado.
269 JUGADORES ARGENTINOS ESTAN FICHADOS EN LA FEDERACION ITALIANA (datos de “ARGENTINOS POR EL MUNDO” Tic Espor)

Tuesday, July 22, 2008

Beto Márcico, padrino de LPND.

Pudo haber sido en Entre Ríos, Santa Fe o Paraguay, pero el vago nació en el norte correntino para bajar a los barrios porteños cuando se separaban los Betales y despuntaba Johan Cruyff. El barrio porteño recibió a la familia de los seis hermanos en la unánime habitación de un conventillo de baño lejano y el empedrado de Barracas cruzaba a los mayores en sus mandados de trabajo. Beto, el menor, no era el más solícito; sus empleos de cadete no fueron duraderos, los trámites vespertinos solían alargarse café y medialunas mediante pero su asistencia era perfecta cuando de ir a la Bombonera se trataba. La situación íntima mejoró cuando el padre encontró su segundo puesto de portero – siempre en el sur – para repartir la tropa en cuatro cuartos. En los años del Mundial 78, cuando ya duplicaba su salario jugando en la villa, estuvo “guardado” unos días, averiguación de antecedentes – le decían – portación de humildad barrial o reunión grupal; tampoco era el más correcto de todos cuando se reunía en el bar. Ahí le llegaban los pedidos para los equipos que se encontraban villa adentro: la importancia de salvar el mango y el desequilibrante Beto. Una tarde como cualquier otra cruzó el puente y se fue a probar a Rácing. Cacho Jiménez lo tomó pero no llegó a tiempo para fichar y de aburrido se fue a seguir laburando y pateando por Barracas entre veredas roídas y olores raros.
El mito que circuló en Caballito hizo aparecer un pibe de 20 años que llegó al club de la mano de un allegado a Timoteo (Griguol) después de verlo jugar en la calle. Ferro ascendía de la mano del ídolo Cacho Saccardi – vuelto del Hércules - después de un duelo inolvidable frente a Almirante Brown para lograr asentarse definitivamente en primera división. Pero el equipo que entonces se estaba gestando superó las expectativas. No sólo permaneció en primera, sino que logró dos campeonatos, dos subcampeonatos y una presencia ininterrumpida durante cinco años en los primeros puestos de cuanto se jugara en Argentina. Beto apenas tuvo presencia en el título de 1982 (cuando aun, jugando en primera viajaba en el 25, se internaba en el gimnasio y dormía en la portería del viejo), pero fue líder y figura del Nacional 1984, antes de recibir el Olimpia de Plata que el año anterior le habían vetado para premiar a Ricardo Bochini. Cinco años lo separaban entonces del potrero, algo más de un año del abandono del mismo 25 que también tomara para ir a probarse en Ferro (19) bajo la mirada del mismo Cacho Jiménez.
Con el pase en su poder (jugó por el 20%), se fue a Toulouse donde brilló – sin campeonar - durante siete años, mechando premios y participaciones en la selección argentina cuya brevedad sólo puede explicar un personaje como Bilardo y un marciano como Maradona. El año 86 lo encuentra en su mejor y más inoportuno momento. Cuando Argentina domina el panorama futbolístico mundial bajo la suela de Diego, jugadores como Beto Márcico y Claudio Marangoni lo miraban por televisión.
En la década del 90, Antonio Alegre y Carlos Heller lo traen a Boca. Menos goleador que fabricante mágico de espacios cambió el 9 por el 10 para cumplir su sueño: levanta a un alicaído xeneize, sale campeón y la Bombonera llena iluminó una noche de viernes con miles de llamas de encendedor para cantarle el feliz cumpleaños. Ya era un Beto grande, el jefe de los “halcones” (Giunta, Tapia) que picoteaban a las “gaviotas”(Navarro Montoya, McAlister), el promotor de la joda, el termotanque de camiseta blanca que llenaba el BMW negro de pilchas y champagne.
Terminó sus días profesionales bajo el mismo maestro de los inicios. Timoteo se lo llevó a Gimnasia y Esgrima La Plata y ahí jugó algunos partidos entre balanzas, médicos y quirófanos. No cuidó su cuerpo, uno de los menos tratados del alto fútbol. Pero cómo jugó. Vive en Francia donde dirige chicos que juegan en la cuarta división. Dicen que todavía hay algunos marcadores que van a verlo – cuando se pega una vuelta porteña - para ver si todavía tiene la pelota entre los pies. En una de esas esporádicas visitas lo hicimos padrino de La Pelota No Dobla.

Tuesday, March 18, 2008

Fútbol argentino: Cambalache

Mientras Blatter, desde Zurich, reconfirma el veto al fútbol sobre los 2750 metros respecto del mar, Maradona hace su aparición en el estadio Hernando Siles de La Paz (3593 m) para saludar, de pantalones cortos, al presidente boliviano Evo Morales (también de pantalones cortos) y jugar un partido a beneficio ante 25.000 personas antes de decir, micrófono en mano, que Blatter no puede prohibir el fútbol porque “nunca pateó un penal”. Mientras la hinchada de Rácing, en vísperas del 105 aniversario de la creación del club (25 de marzo), se organiza para hacer una manifestación frente al Congreso de la Nación y terminarla en las oficinas privadas que el ex presidente Kirchner tiene sobre la calle Olga Cossetini de Puerto Madero porque el pingüino y su hijo Máximo abandonaron la costumbre de ir a la cancha cuando asumieron el poder y no se comprometen en la pobre suerte del club ahora mal gerenciado. Mientras el plantel de Vélez asiste al entierro del cuerpo de Emmanuel Alvarez (21), homenajeado hincha del Fortín que fuera muerto al estilo Babel cuando viajaba en micro hacia la cancha de San Lorenzo, mientras son liberados los 183 hinchas detenidos por gresca y disturbios en la Bombonerita con saldo de varios heridos por la disputa de liderazgo en la barra boquense que dejara “descabezada” Rafael Di Zeo, preso en Ezeiza. Mientras el plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy sigue entrenando para salvarse del descenso después de haber sido asaltados por la propia barrabrava del club.
Cuanta pasión! Que pintoresco! Que sangre caliente! Que desorden! Que poco aburrido! Qué exótico es el tango, que bueno es pasearse por Buenos Aires y tomar unas clases. Pero sólo unas clases, como detentar un hobby de soslayo, no sea que se meta en la sangre, no sea que se enquiste. Sólo un baile de Cambalache.
Y Diego se olvida de los jugadores, la altura y el sol del mediodía que deshidrata jugadores. Y la gente de Rácing se olvida de que el gerenciamiento fue y es una excepción legal histórica reglamentada por el poder político de los 90. Y Kirchner prefiere olvidarse de que en 2006 recibió a parte de la barra en la Casa de Gobierno. Y Ramacciotti minimiza el apriete. Y la recompensa por el wanted que disparó al micro de Emmanuel sube a $ 100.000 mientras Castrilli apaga los teléfonos y no se suspende la fecha porque las cosas “ocurrieron en la vía pública”, y no hay sanciones para San Lorenzo ni para Boca porque “en la vía pública”. Mientras, la BBC nos visita estas pampas para empezar a filmar, caché mediante a la 12, un nuevo documental sobre “los hooligans argentinos”, la Bombonera y el superclásico que empezará el próximo 5 de mayo.

Wednesday, February 27, 2008

Fútbol argentino: Clausura 08.


A partir de la década del 90, cuando el contexto mundial y las fluctuaciones económicas desvelaron y acentuaron la brecha entre ricos y pobres, no pocos ámbitos cambiaron. En nuestro país, adjunto el sello corrupto del funcionario público, se vivieron momentos muy desagradables bajo increíbles discursos que diagnosticaron imposible el cambio sin trauma; los ahorros de miles de ciudadanos fueron incautados por las sedes de los bancos extranjeros cuando la devaluación del peso frente al dólar, mientras la policía reprimía con gases lacrimógenos y los cacerolazos y saqueos se contagiaban en las grandes ciudades.
El fútbol no puede ser ajeno. El pico de tensión se vivió en 2001, cuando Rácing daba una desapercibida vuelta olímpica después de 35 años mientras renunciaba el presidente de la Nación con la Plaza de Mayo tomada y al cabo de una semana pasaban cuatro presidentes por el sillón de Rivadavia. Pero, obviamente, el cuadro de situación estaba configurado en tiempos de la presidencia anterior, iniciada cuando caía el muro de Berlín.
Desde entonces el fútbol mundial viene sufriendo enormes cambios en su estructura económica. Del mismo modo, la desvelada y enfatizada brecha entre ricos y pobres dio lugar, por ejemplo, a publicar la pretensión exclusivista del G14 en pos de competitividad, a la reformulación de contratos publicitarios y televisivos que adquirieron proporciones desconocidas y desmesuradas, a demandas, objeciones e indemnizaciones por jugadores de equipos y selecciones, a cotizaciones bursátiles o a la directa venta de clubes a grupos empresarios: un producto llamado fútbol.
Así vemos hombres multimillonarios haciéndose de los clubes ingleses y grupos inversores multinacionales dispersos e infiltrados en el mercado futbolístico que ya no tiene bandera.
Y como todo efecto de globalización es un movimiento centrípeto no podemos desde aquí ver más que las partidas de una selecta materia prima que va a conjugarse en el concierto futbolístico de elite y de mercados tan emergentes como exóticos. Así el fútbol argentino ha adquirido su nueva identidad de cantera internacional. Si bien Brasil acaba de superar su propio récord trasponiendo la barrera de las 1000 exportaciones anuales, la proporción por habitantes hace de Argentina la cantera más fecunda y principal exportador de fútbol del mundo. Líder en cinco de los últimos siete campeonatos mundiales juveniles, Argentina perfecciona y acelera (paradoja), el circuito en serie de la producción de jugadores para la siempre inminente venta al exterior que permite la financiación de los clubes. Sin embargo los clubes – al menos la inmensa mayoría - viven más cerca de la pobreza que de la prosperidad. Y sin embargo el torneo argentino es considerado entre las cinco ligas más competitivas del mundo.

Monday, December 24, 2007

Maradona: un autógrafo.

LA PELOTA NO DOBLA se toma un receso festivo. Walter Fonseca (de trabajo en México), Wilde y yo (viajantes a Mar del Plata) les deseamos muy felices fiestas y un próspero año nuevo.
Estaremos volviendo, uno a uno, para los días del entrado enero. Dejamos un último post del año que, creemos, vale la pena.




El predio de la Federación de Empleados de Comercio era entonces una enorme extensión de césped prolijamente delineado en tierras de Ezeiza. Porque a mi familia le gustaba ir bien temprano, como para elegir cómodamente el lugar que más tarde estaría ocupado.
Llegábamos alrededor de las 8 de la mañana, el césped estaba más que húmedo y la bruma todavía no terminaba de disiparse. Creo que éramos los primeros y ser el único habitante de esa tierra era un momento sumamente desigual. Era mi momento. Algo asó como ahora sería recorrer el Coliseo romano o la acrópolis ateniense en el silencio, la soledad y las perspectivas que sólo brindarían la ausencia de guías turísticos y japoneses apiñados.
La familia se instalaba en los quinchos, acomodaba el carbón, el hielo y las reposeras mientras yo salía a recorrer, casi extasiado, el predio: la quietud del agua de las piscinas, el sol rasante sobre el húmedo césped de las canchas de fútbol, el minigolf de 18 hoyos – una obra de arte en una explosión de colores y esculturas. Aquellas postales tan cautivantes cobraban más valor por ser vistas únicas, vistas que en el transcurso del día y los días no se repetirían. Pero lo que más feliz me hacía en esos momentos, cuando era dueño y señor absoluto de todas las instalaciones y hasta de los lejanos horizontes despoblados, era la posesión del playón.
¿Qué era el playón?
Era una hectárea perfectamente embaldosada y delimitada como una isla en el océano de césped, donde se distribuían y superponían canchas de básquet, vóley, handball, hockey y pelota al cesto. Ese y no otro era el único y mágico momento; ese era el único lugar: yo tomaba mi skate y podía entonces malabarear a gusto, entrenar, combinar giros y velocidades y todo lo que en un par de horas próximas se hacía menos imposible que perturbador al gentío. Era una hora, hora y media que no me la quitaba nadie, donde me deslizaba a giros e inercias ante la mirada de los árboles, el canto de los sapos y los pájaros, el respaldo del enorme sol y el olor a césped húmedo.




Una de esas mañanas, cuando recién empezaba mi sesión de práctica, pareció empañarse el momento: alguien apareció desde los vestuarios, a unos cien metros, y se acercaba caminando con una pelota de fútbol al pie y con sospechosa dirección y decisión (?) de compartir el playón.
Después de todo el playón era lo suficientemente grande como para dos. Pero ¿quién vendría a interrumpir a estas inhóspitas horas?
Y no fue de otra manera. Este extraterrestre, madrugador como yo, vino a franquear la baranda y a entrar en el playón.
¿Quién vendría a “joder” a esta hora?
Diego Maradona.
¿Perdón?
Sí, Diego Maradona.
Me había parecido apenas lo vi en la distancia caminar con la pelota al pie pero lo tomé como uno de esos signos efímeros que tantas veces se le aparecen a uno en la cotidianeidad urbana.
Me tenté de preguntarle, cuando se acercó, si era el mismo pero la vergüenza y su propia voz lo impidieron.
¿Me la prestás? – me dijo.
Sí… Tomó el skate como si nunca hubiese tenido uno al alcance (y de hecho creo que nunca lo había tenido) muy sonriente y no menos curioso.
¿A ver? – dijo.
Intentó arrancar, pie derecho en tabla, pero casi se cae de nuca.
¿Cómo es?
Tenía la misma curiosidad que yo cuando la primera vez. La curiosidad y la alegría de cualquier chico. Pero su curiosidad tenía, además, un tinte adulto, iba más allá. Su inclinación demostraba algo así como la seguridad de que ningún objeto podía serle ajeno o desconocido a los pies.
Yo hablaba como podía. Intentaba explicaciones mientras le tomaba el pie y se lo calzaba en posición a la vista de los árboles, el canto de los sapos y los pájaros, el respaldo del enorme sol y el olor a césped húmedo.
En plena práctica de Diego empezaron a salir del vestuario los jugadores de Argentinos Júniors que caminaban hacia el playón y explotaron en risotadas cuando el skate salió despedido de los pies de Diego que quedó a punto de volcar de espaldas. Se acercaron otros curiosos del plantel y se turnaron en performances desiguales pero Diego volvía y volvía sin rendirse a que esa tabla, mi skate, se rebelara a sus pies…
Y siguieron después hacia las canchas de fútbol: empezaba el entrenamiento de Argentinos Júniors.


La mañana estaba fresca y algunas nubes amenazantes y no menos repentinas cubrieron el cielo. Cerca del mediodía, Argentinos Júniors hacía trabajos con pelota en las flamantes canchas de fútbol 6. La voz ya había corrido por el club y el alambrado que cercaba las canchitas se colmó de gente. Diego, siempre gustoso de deslumbrar, hizo cosas con la pelota que jamás vi se hicieran. Pocas veces los jugadores del “bicho” hubieron entrenado con tanto público. Pero el cielo se oscureció y un viento inusual cayó sobre Ezeiza. Una tormenta negra espantó al público espontáneo que comenzó a volverse para empacar sus cosas. Los jugadores continuaban la práctica ante unos pocos que quedábamos. Pero la unánime lluvia fue torrencial desde la primera gota como esas lluvias incalculables de verano. Entonces los últimos admiradores salieron disparados hacia los quinchos y los propios jugadores, después de que el preparador físico abriera la puerta del cerco, hacia los vestuarios, allá lejos, atrás del playón.


Entré. Sólo quedaba Diego, porque hasta el entrenador, silbato al cuello, también trotaba hacia cubierto. Diego quedó juntando el regadío de pelotas que había quedado bajo el terrible aguacero. Lo ayudé a guardarlas en la gigante bolsa de arpillera a la vista de los árboles, el canto de los sapos, las enormes nubes oscuras, la frondosa lluvia y el olor a césped mojado. Estábamos empapados pero no nos importaba.
Una vez embolsadas las pelotas saqué mi lapicera, mi papel y le pedí el autógrafo. Se tomó el tiempo de firmarlo. Y entonces nos fuimos chorreando agua. Yo, a los quinchos. Diego caminando hacia los vestuarios, detrás del lejano playón, cargando la bolsa de pelotas, con la satisfacción de haber sido el primero en llegar y el último en irse.

Sunday, September 23, 2007

Racismo en el fútbol.

[by Walter Fonseca]
La UEFA, bajo la tutela de Michel Platini, hace saber que se reúne, dirime y “abre expedientes” referidos a los incidentes que tocan a la afición de Lazio.
No es la primera ni será la última ocasión en que el móvil de las reuniones de UEFA se tiña de celeste Lazio. De hecho y por diferentes motivos, se trata el análisis de una cuarta sanción a la economía del club. No vamos a referir aquí sobre las inobjetables y siempre exiguas sanciones a los actos de violencia con riesgo de integridad física contra un tercero, (la última sanción se dio después de los incidentes que se presentaron en noviembre 2004, cuando los 'ultras' lazianos agredieron con explosivos y bengalas a los jugadores del Partizán de Belgrado), hechos, por lo pronto, no exclusivos ni exentos de ninguna parcialidad del fútbol. Hablamos aquí, pura y exclusivamente, de manifestaciones racistas.
En el reglamento futbolístico italiano no existen sanciones específicas por casos de racismo y es el juez deportivo de la Liga Profesional a quien le cabe dictaminar las multas de sanción a los clubes por los insultos racistas, según gradúe lo acontecido.
Con todo, 28.000 dólares, suspensión de estadio o puertas cerradas (con el daño económico que eso implica) no causan el efecto que desde la UEFA se pretendería, acaso enfrentar a la misma parcialidad de Lazio o confrontarla con el presidente de la institución.
La primera sanción por manifestaciones racistas en el fútbol italiano (estadio vedado) dejó a 36.000 abonados de Lazio sin su lugar en el estadio ante Udinese (2001). La causa serían las manifestaciones de un sector de su parcialidad que sabe exhibir y cantar sobre ideologías tan poco elegantes como toleradas, sobretodo en los clásicos contra la Roma: "Auschwitz es vuestra tierra, los hornos son vuestra casa" (28.11.98) o “Equipo de negros. Tribuna de judíos” (29.04.05) rezaban banderas que causaron ecos y comentarios desde la curva norte, el sector de las tribunas donde suele ubicarse una parte de la parcialidad de la Roma que es de religión judía. Ecos que pronto se multiplicaron en la prensa.
Más cerca en el tiempo (06.01.05), Paolo Di Canio se ganó hábilmente no pocas fotos y no menos menciones en los medios de todo el mundo. En otro Lazio – Roma (3-1) le tocó hacer un gol y eligió salir festejando su conquista haciendo el característico saludo nazi a su parcialidad, exhibiendo en su extendido brazo derecho, tatuada la palabra DUX (Duce, en latín, apelativo de Benito Mussolini). Voces y letras se alzaron a pedir sanciones, a criticar el silencio de la alta dirigencia (multimillonarios políticos como Berlusconi en el Milán, Tanzi en el Parma y Agnelli en la Juventus), a buscar explicaciones de una plantilla sin jugadores africanos, a entrever presuntos vínculos de jugadores y dirigentes del fútbol con la ultraderecha italiana y a investigar el comportamiento personal de Di Canio, el mismo al que le entró una sanción de 11 partidos por agredir a un árbitro y que también recibiera un premio Fair Play de la FIFA por negarse a marcar un gol hecho cuando vio que el arquero rival se había lesionado. Tantos ecos produjo el festejo de Di Canio que Alexandra Mussolini, nieta del Duce y diputada de ultraderecha agradeció el gesto: "Me ha fascinado, si quiere puede entrar en nuestro partido".
A raíz de los numerosos y airados reclamos, la Federación Italiana abrió una investigación sobre el gesto de Di Canio. Entre otras cosas se encontró una admiración difusa por parte de los clubes rivales, que envidian de forma más o menos explícita el carisma y la capacidad de liderazgo del capitán del Lazio y un coro de elogios y palabras comprensivas hacia el "gesto espontáneo" y de "entusiasmo viril" de Di Canio, por parte de personalidades como el ministro de Comunicación, el presidente regional o el director de los servicios informativos de la RAI (pertenecientes a la Alianza Nacional, partido posfascista que forma parte del Gobierno). Así, en un entuerto político, a Di Canio le cabía alegar ante la Federación, que lo suyo fue un saludo posfascista, perfectamente inocente en una época posmussoliniana.
En meses más cercanos (17.10.05) pero después de salir del mismo estadio (Lazio – Arsenal por Champions League), Patrick Vieira dijo que Sinisa Mihajlovic (croata de Lazio) estuvo agrediéndolo durante el partido con insultos racistas. (Lo desmintió el croata). Al tiempo la prensa inglesa llenó los espacios con el llanto mediático de Vieira que, al ser expulsado por segunda vez en dos partidos, siguió hablando fuera de la cancha para que se especulase con su retirada del fútbol inglés a raíz de reconocerse públicamente como víctima de intimidaciones racistas tanto de sus compañeros como de los directivos del club que lo alistaba. Después de denunciar que un defensor del West Ham lo hubo llamado “french Prat” (culo francés) y que sintió “olor a ajo” después de ser salivado, Vieira recordó que recibía insultos no por ser negro sino francés (quejas renovadas de Eric Cantoná, Frank Leboeuf y Emmanuel Petit en su momento).
Entre color y nacionalidad, Javier Clemente (DT Bilbao) no dudó en la gama de calificar a Samuel Eto´o (15.01.06) ni Luis Aragonés cuando necesitó arengar a su marcador José Antonio Reyes contra el juego de ese “negro de mierda”, el francés Thierry Henry. Pero Francia tampoco es un lecho de rosas. La gente del París Saint Germain también sabe de provocaciones. Ya sorprendieron los aficionados europeos abucheando, imitando monos o, incluso, tirando bananas hacia el juego de africanos o latinoamericanos.
Tampoco en Italia, los ultras de la Lazio están solos. Las parcialidades de la Roma y del Milán fueron también observadas por incansables ojos escrutadores. Dirigentes de Udinese no insistieron en la contratación del jugador judío Ronnie Rosenthal después de ver las quejas pintadas en sus oficinas. La gente de Verona, que supo impedir la llegada al club de un jugador judío y un camerunés (Patrick Mboma), provocó multas por insultos racistas a un jugador negro de Citadella (serie C del Calcio) y por silbar las participaciones de Liliam Thuram (Verona – Parma, 0-2). En un Messina – Inter, Adriano y Materazzi tuvieron que interceder para continuar el partido porque el defensor local Zoro (nacido en Costa de Marfil) amenazó al cuarto árbitro del partido con abandonar la cancha después de que un aficionado lo agrediera verbalmente por su color de piel. Recordando las quejas y el comportamiento de Samuel Eto´o por el mismo tipo de manifestaciones digamos que en España, aficiones como la del Real Madrid (multa por 78.000 contra Levante), Atlético, Espanyol y Deportivo La Coruña (multa por ofender a Roberto Carlos), entre otras, saben provocar al rival en un ambiente donde las diferencias se reafirman políticamente entre catalanes y vascos.
Incluso en Portugal, donde la tradición de futbolistas de ex colonias africanas viene de larga data, los cánticos racistas de la tribuna del Boavista (vs. Liverpool, 2001) le valió una multa al club por 22.000 francos.
Pero de este otro lado (ahora Inglaterra) también tenemos noticias al respecto. Aunque parezca mentira, en el país príncipe de la discriminación la Federación Inglesa de Fútbol (FA) supo abrir una investigación por supuestos cánticos racistas de hinchas de Newcastle contra el jugador egipcio Mido, de Middlesbrough, víctima de insultos antimusulmanes. "Se escuchó claramente y pude entender lo que estaban diciendo. Estoy acostumbrado, pero simplemente pienso que es ridículo", dijo Mido, quien fue amonestado tras hacer un gesto como buscando silenciar los insultos tras anotar un gol, en el empate 2-2, por la cuarta fecha de la Premier League. "No entiendo por qué fui amonestado. Me dijo que era por razones de seguridad, pero no sé cómo lo que yo hice puede afectar a la seguridad. Sólo me llevé el dedo a la boca para decir: 'silencio'", expresó Mido. No fue el primero de los casos que ameritó el estudio de una sanción. Un aficionado del Millwall que insultó al defensor francés del Liverpool, Djbril Traore (26.10.04, los “Reds” de Benitez ganaron 3-0) convirtió al club de sus amores en el primero de los clubes ingleses que se enfrentaba a una acusación de la FA por abuso racista.
Aunque suene paradojal, en el país donde puede dispararse a un sospechoso musulmán, el reglamento de la Federación de Fútbol cuenta una variante en la regla e-22 en la que se estipula que los clubes deben asumir su responsabilidad a la hora de evitar cualquier tipo de comportamientos racistas u ofensivos en los partidos de fútbol. Esta organización cuenta con una Comisión Independiente que juzga cada caso de esta naturaleza de forma individual y, aunque no hay una sanción específica que castigue estos comportamientos, a cualquier aficionado que dedique insultos o cánticos racistas a un jugador se le prohibirá asistir a los estadios, sanción que podría ir acompañada de multas económicas. Tampoco olvidemos que aquí, en una de estas islas británicas, se oyó al comentarista inglés Ron Atkinson (creyéndose fuera del alcance de los micrófonos), calificar al francés Marcel Desailly (ex Chelsea) de “lazy niger”, negro holgazán.
En Alemania, donde los insultos racistas constituyen un delito penal tipificado, fue sancionado el club Hansa Ropstock (2006) por gritos de su parcialidad y el arquero del Borussia, Roman Widenfeller, por llamar “cerdo negro” a Gerald Asamoah, primer jugador negro del seleccionado alemán, venido de Ghana con flamante pasaporte germano.
¿Multas? ¿multiplicación de cámaras? ¿efectivos policiales? Digamos que cumplen la función de prevenir y disuadir los hechos de violencia. Para el caso de los cantos y algunas banderas este asunto del racismo toma visos de sobreactuación.
“Todo eso es una sarta de tonterías”, comentó Harry Redknapp, DT del West Ham, sobre el caso Vieira. “No hay ninguna razón para castigarlo. ¿Por qué? ¿Por haberle gastado una broma?”
Las comparaciones entre las injurias registradas en los estadios de fútbol en el mundo sólo permite probar que el racismo emerge en un contexto de prejuicios compartidos por los aficionados. En Europa Oriental, y hasta cierto punto en Alemania e Italia, la ausencia de jugadores negros, comparativamente, hace que los insultos racistas contra ellos sigan siendo un arma poderosa dentro del arsenal de injurias de los aficionados.
El espectro del racismo en el campo de fútbol nos sobrecoge, es cierto, pero dudo de que haya que buscar sus orígenes en facciones de extrema derecha ni en características peculiares de los aficionados.
El racismo es un flagelo que afecta virtualmente a todos los países del mundo. Que en pleno siglo XXI, virtualmente ningún país del mundo está libre son conclusiones del informe de Amnistía Internacional sobre racismo y administración de justicia, presentado en Londres en 2001.
El asunto es conjugar directamente, sin escalas ni valores, este asunto del racismo con cánticos y banderas en los estadios de fútbol.
El 31 de enero de 2006 la FIFA y la UEFA organizaron en España “Unidos contra el racismo”. Allí, el secretario general de la UEFA, Lars-Christer Olsson, pidió que el racismo no entre en el fútbol, “algo que ya sucede en la sociedad”, y destacó el potencial del “deporte rey” como elemento clave en la lucha contra las actitudes xenófobas en el mundo, “el deporte puede ayudar a que se produzca un cambio...”
Una cosa es entonces afirmar que el racismo se apodera de los espectáculos futbolísticos y otra bien diferente la idea de instituir los espectáculos futbolísticos como arma contra el racismo en las sociedades.
Olsson fue más lejos y me hizo recordar a George Orwell (1984), “Tenemos que tener mentes en las que el racismo no tenga cabida”.
Por qué no pensar que los gritos, gestos, cantos y símbolos en un estadio acaso tengan relación con la libertad de expresión, la competencia (leal o desleal), el amedrentamiento, la búsqueda de notoriedad, desconcentración del adversario, desbalanceo, etc. El Profesor Volker Rittner, del Instituto de Sociología del Deporte de Colonia, sostiene que “los símbolos nazis cumplen un papel de provocación; rompen tabúes. Pero el fondo no es político, su finalidad es llamar la atención y aparecer en los periódicos del lunes.”
Incluso cuando se demuestra un comportamiento con motivaciones racistas entre los aficionados, éste es a menudo inestable, contradictorio e incluso secundario en comparación con las enemistades resultantes del fútbol. Durante los últimos partidos de la Copa del Mundo celebrada en Italia en 1990, cuando los hinchas del Nápoli abandonaron al equipo nacional italiano para animar a su héroe local argentino Diego Maradona, los hinchas del norte de Italia mostraron su hostilidad hacia Maradona, el Napoli y la región meridional apoyando a cualquier equipo que jugase contra Argentina, y así los elementos “racistas” entre los aficionados del Norte no tuvieron ningún empacho en vitorear con entusiasmo al equipo africano negro del Camerún cuando éste jugó contra Argentina, encarnación de todo lo que los del Norte detestaban, en ese momento.

El racismo que se manifiesta en los partidos de fútbol en Europa depende, las más de las veces, de tradiciones y rivalidades propias de las culturas de los hinchas. En este caso, el concepto de “insulto eficaz” resulta útil: los aficionados tenderán a emplear la injuria más efectiva y virulenta, en un afán de causar el mayor daño posible. Los hinchas de los clubes ingleses, cuando se enfrentan a los clubes de Liverpool, cantan habitualmente “prefiero ser paki (pakistaní) que scouse (oriundo de Liverpool)”. En este caso, el insulto se elige pensando en los parias despreciados por ambos grupos de hinchas, con el claro objetivo de que resulte lo más hiriente posible. En este sentido, afirmar que la categoría racial de los pakistaníes es preferible a la identidad blanca de los de Liverpool significa añadir al insulto una dosis de veneno.
La raza como tal suele permanecer en segundo plano, pero lista para ser esgrimida si se estima adecuado incorporarla al ritual de denuestos de un partido de fútbol, y no como un elemento político decisivo de la identidad de los hinchas. El hecho de que muchos de los cánticos de los ultras italianos sean adaptaciones de melodías tradicionales fascistas no constituye en sí una prueba de adhesión política, como tampoco indica una afiliación eclesiástica la frecuente utilización de músicas de himnos religiosos por parte de los aficionados británicos.
Nunca es útil (si de solucionar problemas se trata) minimizar, agigantar o tergiversar los hechos y sus interpretaciones. La violencia debe prevenirse, combatirse y castigarse. Todos tenemos derecho a asistir a los espectáculos deportivos como a identificarnos libremente con colores e insignias.
Y a los muchachos que juegan...: muchachos, escupitajos, pellizcos, insultos y golpes certeros existieron siempre en el fútbol. Como dijera Pelé, eso se arregla en la cancha y de la cancha no debería salir.

Thursday, August 16, 2007

Argentina 6 Peru 0.

No fueron pocas las voces “entendidas” que, llegadas desde Gran Bretaña, dieron a Escocia – único representante británico en el Campeonato Mundial – como “candidato” a ganar el torneo. Kenny Dalglish, Joe Jordan, Archie Gemmill, Gordon McQueen y Willie Johnston vendrían así a demostrarlo a Argentina. Se presentaron en el Chateau Carreras de Córdoba el 3 de junio ante Perú y, si bien en el 74 se volvieron en primera fase, dieron la primera de las “sorpresas” mundialistas al perder 1 – 3. No era de extrañar, sin embargo, para nuestros amigos cordobeses que ya los habían visto alojados desde las vísperas como selectos huéspedes noctámbulos que jugaban, tomaban y se acompañaban de no pocas cordobesas. Con un fluído juego de contraataque, mejor preparación física y mayor rigor táctico, Perú dio vuelta el 0-1 inicial (Jordan) con toda claridad dejando lugar, incluso, al que en tierra inca se considera el mejor gol peruano en campeonatos mundiales (Teófilo Cubillas).
La grave sorpresa escocesa se vio nublada por un escándalo mayor: Willie Johnston dio positivo en el antidóping. Las muestras fueron enviadas vía aérea a Buenos Aires para ser analizadas en el Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y allí se demostró que Willie había tomado un fármaco que contenía “fencamfamina”, sustancia estimulante incluída en las prohibiciones de la FIFA. Johnston (después del haitiano Jean Joseph en 1974, el segundo caso de dóping en la historia de los mundiales) reconoció haber tomado “Reactiván”, medicamento que contiene la sustancia que acelera el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial, estimula la movilidad física y disminuye la transpiración. El escándalo desvió la atención del fracaso deportivo y acaso sirvió menos para reacomodar las piezas escocesas que para catapultar a Perú como nueva y grata sorpresa del fútbol latinoamericano.
Se comentó su fútbol brillante, la mano de su entrenador Marcos Calderón (auxiliar de Didí cuando el brasileño dirigió a Perú en México 70), el gusto por el fútbol creativo, alegre y de inspiración individual que tutelaba Teófilo Cubillas (5 goles en 3 partidos).
Un empate en cero con Holanda y la goleada 4 – 1 a Irán pusieron a Perú como insospechado ganador de grupo hacia los cuartos de final.




Argentina llegó transpirando a cuartos de final. No sólo había perdido la localía en Buenos Aires (que le fuera reservada en los sorteos previos) sino que perdió con Italia (0-1) después de ganar, con dificultades, a Hungría y Francia por el mismo y ajustado resultado de 2-1. Entonces sólo el esquema defensivo parecía no fallar en un equipo incierto. Houseman perdió la titularidad, Alonso su lugar alternativo y Kempes no terminaba de ensamblarse en el juego colectivo.




16 finalistas. Cuatro zonas de cuatro equipos. Ocho clasificados a cuartos de final que se arman en dos grupos de cuatro equipos cada uno: los dos ganadores de grupo a la final. Holanda se hizo del grupo A venciendo a Italia. Y Argentina…




Argentina muda su localía a Rosario. Vence a Polonia 2-0 con dos goles de Mario Kempes (14 de junio) mientras Perú cae en Mendoza con Brasil por un categórico 0-3.
Brasil viaja a Rosario para empatar 0-0 con Argentina mientras Perú vuelve a caer, ahora con Polonia (0-1) en Mendoza (18 de junio).
21 de junio: jornada decisiva, se sabrían los finalistas: Brasil – Polonia, en Mendoza y Argentina – Perú, en Rosario. Claudio Coutinho, polémico entrenador del “Scratch du oro” y todos los delegados brasileños plantearon un reclamo fundamentado: el horario aprobado del torneo disponía que el encuentro entre Brasil y Polonia debería jugarse más temprano, así que, cuando Argentina y Perú saltaran a la cancha de Rosario Central (Estadio Dr. Lisandro de la Torre) ya sabrían el marcador: evitable ventaja deportiva que el comité organizador y la FIFA no modificaron.
Dos goles de Roberto y uno de Nelinho le dieron la victoria a Brasil (3-1) sobre Polonia.
Argentina debía ganar para igualar la cantidad de puntos de Brasil y convertir cuatro o más goles para superarle la diferencia de gol.





Perú, en decadencia, ya estaba eliminado y no había convertido goles. El estado fisico de sus jugadores (Chumpitaz, Cubillas, Sotil y Muñante, presentes en México 70) fue en declive. Argentina era una caldera mundialista bajo un gobierno de facto con clara manipulación del deporte a favor de su política. Ramón (Chupete) Quiroga, el arquero de Perú, era argentino, oriundo de Rosario (equipo con el que se coronara campeón en 1971) y nacionalizado peruano. A la hora del partido decisivo los seleccionados de Argentina y Perú se habían enfrentado en 27 oportunidades: Argentina ganó en 17, empataron en 7 y Perú ganó en 3 (Lima 57, Cochabamba 63 y Lima 69), nunca en Argentina.

"Para que no quede ninguna duda ni suspicacia, saldremos a ganar. Pienso que el resultado es una contingencia. El partido va a ser intenso y muy parejo. No estoy con los vaticinios. Los resultados finales sólo Dios los sabe." Marcos Calderón, DT de Perú.

“Recuerdo que un día antes del partido, Chumpitaz, Oblitas, ‘Panadero’, Cubillas, Sotil y yo le pedimos a Marcos Calderón que no pusiera a Ramón Quiroga y él aceptó. Pero luego en el camarín, después de que ingresaran el presidente argentino (el general Jorge Videla) y el secretario de estado norteamericano Henry Kissinger, vimos que el técnico lo ponía, nos sorprendimos”.“No queríamos que Quiroga ataje porque por más nacionalizado que fuera, no dejaba de ser argentino. Su familia vivía en ese país y la dictadura de Videla estaba dispuesta a todo por ganar ese campeonato. ¿Qué amenazas pudo recibir él o los suyos?, ¿qué tipo de presiones políticas hubo para que los dirigentes presionen, a su vez, al comando técnico? Por ahí viene la cosa. Quiroga, para mí, pudo evitar dos goles, pero se quedó plantadito. Es más, a Cubillas lo ubicaron mal como centrodelantero. Y a mí me sacaron cuando íbamos perdiendo 2-0 para que ingrese (Raúl) Gorriti y los argentinos necesitaban cuatro tantos para pasar”. José Velásquez, ex jugador de la selección peruana, al programa “Al Ataque” de Phillip Butters.

"Cuando voy a Rosario, los que me conocen me hablan de mis partidos en Rosario Central. Pero los que no me conocen me hablan del 6 a 0".
Ramon "Chupete" Quiroga.

“No fue mi peor partido, al contrario. Si mirás el video te vas a dar cuenta de que no me comí ninguno de los seis goles. Es más, podría haber sido peor. Pero bueno, me hicieron cinco goles en el área chica, me dejaron un poco solo…”
“No lo sacaría (el partido) de mi memoria, para nada. Nunca me molestó haber quedado en la historia por ese partido. Lo único malo, más allá del resultado, fue que se me cayó la chance de ir al Cosmos de Pelé. Después de ese partido se trabó todo. Y eso que mi compadre Ramón Miflin había hecho el contacto y estaba todo bien.”


Las teorías conspirativas inducen a observar:
1.Las situaciones francas erradas por Oblitas y Cubillas antes de los diez minutos de juego.
2.La velocidad de los centrales Rodolfo Manzo y Jaime Duarte en el primer gol de Kempes (minuto 21).
3.La pasividad de Quiroga en el gol de cabeza de Tarantini (minuto 43) desde el borde del área.
4.La quietud de Rodolfo Manzo en tres de los cuatro goles del segundo tiempo.
5.La actitud de jugadores peruanos (César Cueto, José Velásquez, Héctor Chumpitaz y Percy Rojas) durante todo el partido.





Tuesday, June 12, 2007

Historia de San Lorenzo de Almagro.



San Lorenzo de Almagro se corona campeón del Torneo Clausura 2007, una fecha antes de terminar el campeonato, ganándole a Arsenal de Sarandí en el Nuevo Gasómetro del Bajo Flores. “La gata” Fernández rompió el silencio y el empate en 2 recién salido en el segundo tiempo (3-2) y enseguida, a los pocos minutos, reafirmó el campeonato: 4 – 2.





San Lorenzo campeón como hace cinco años, cuando levantó la Copa Sudamericana (2002) poco después de levantar la Copa Mercosur coronando un año (2001) de éxitos históricos después de ganar el Torneo Clausura.
Otros seis años habían pasado desde que el Bambino Veira dirigiera aquel equipo (con Oscar Ruggeri, Fernando Galetto y Esteban González) que inauguró las vueltas olímpicas (Clausura 1995) en el nuevo estadio: el Nuevo Gasómetro, inaugurado en 1993.



14 años pasó la hinchada de San Lorenzo peregrinando por estadios ajenos haciendo de local. Años oscuros del azulgrana que perdió la categoría (1981) dos años después de haber perdido el estadio: el Gasómetro, en el corazón de Boedo, donde la Selección Argentina hacía de local, se cerró en 1979 y a poco fue rematado. Y la gente sostuvo al Ciclón, llenando todas las canchas adonde fuera el equipo. Sin estadio y en la divisional B, San Lorenzo fue el equipo con mayor recaudación de entradas de la temporada, superando a los clubes que participaron en primera división, incluso al campeón Independiente.





Cinco años habían pasado desde que el Ciclón ganara el Torneo Nacional (1974) y el gringo Scotta fuera máximo goleador anual de la historia del profesionalismo. ¡Como le pegaba Scotta!

“Por eso me interesan jugadores que se adapten a nuestro juego. Si ustedes no creen lo que yo digo, fíjense en los europeos. Vienen y se llevan jugadores. Por qué jugadores. ¿Se llevan a Alonso, a Houseman? No, viejo, se llevan a Scotta, Kempes, tipos que no andan con chistes y la meten seguido.” Juan Carlos Lorenzo.





Era la época dorada: Los matadores se llevaban por primera vez en el fútbol argentino, dos torneos en un año (1972) (Metropolitano y Nacional) y ganaban, como primer campeón invicto de la historia, el Metropolitano de 1968:
Buttice, Villar, Calics, Albrecht, Rosi; Rendo, Cocco, Telch; P. González, Lobo Fisher, Toti Veglio.






Nueve años después de los goles de Sanfilippo (goleador histórico) que le dieron a San Lorenzo el Campeonato Argentino de 1959, varias fechas antes de terminarse y haciéndole 6 goles a Huracán.







Trece años habían pasado del segundo campeonato azulgrana (Campeonato Argentino de 1946) que Farro, Pontoni y Martino arrebataron a Boca. Años de la invicta y ametrallante gira europea (atlético Madrid, Real Madrid, Selección de España, Oporto y la Selección portuguesa sufrieron a los cuervos).






Otros trece años desde el primer torneo conseguido (Campeonato Argentino de 1933), de la mano del brasileño Petronilo Do Britos, el tercer torneo de la era profesional (los dos anteriores los ganaron Boca y River). Ya era el Ciclón de Boedo (nombre dado por el periodista Hugo Marini después de la brillante campaña de 1932).

Poco tiempo del buen amateurismo de San Lorenzo que ganó los campeonatos de 1927, 1924 y 1923. Había crecido desde que ganara la final del torneo de ascenso a primera división (1 de enero de 1915).






Ya eran los santos y los cuervos en el lenguaje popular. Su origen religioso y sobretodo su padrino (un cura de larga sotana negra) inspiró no sólo sus motes sino su mismo nombre.

El siglo había transitado sus primeros años. El fútbol, ese juego de los ingleses, ya había prendido entre los porteños. En el barrio modesto, de gente de trabajo (Almagro), las calles de tierra sacudían su polvo con el paso áspero de una pelota y un grupo de pibes que se hacía llamar Los Forzosos de Almagro.Calle Treinta y Tres Orientales entre México y Agrelo: cancha improvisada para hacer frente a los desafíos, al que no devolvía la pelota y al dueño del negocio que salía a espantar a la banda entre vidrios rotos.El Padre Lorenzo Massa había llegado en 1907 al Oratorio de San Antonio (México 4050) y sabía pararse a observar a los pibes que jugaban en la esquina.Un tranvía 27 atropelló a Juan Abondanza, el puntero de los Forzosos, y el cura fue a negociar con "Carbuña" Federico Monti, el capitán: le ofreció los terrenos de la capilla a cambio de asistir a catecismo y a misa los domingos.Nunca se supo como el Padre hizo de un baldío desnivelado y pedregoso una cancha lisa, limpia y con arcos.Finalizado uno de los tantos partidos Antonio Scaramusso decidió acercarse al cura para pedirle un aula en la cual llevar adelante la primer Asamblea.1 de Abril de 1908: los pibes deciden fundar el "Club Atlético San Lorenzo de Almagro" y un cura agradecido por el honor de su nombre retribuye el gesto regalándoles un juego de camisetas que yacía en un viejo armario de la capilla: azules y rojas... en franjas verticales.






En esas aulas hice mi escuela primaria, en esa capilla fui monaguillo, en esa cancha jugué mis primeros partidos, en ese mismo Oratorio salesiano de Don Bosco, en ese espíritu cuervo que después me encontrara en sus divisiones inferiores (compartiendo cancha con Chilavert, Giunta, Perazzo, Siviski, Insúa y otros) entre encofrados y bolsas de cemento que hacían el Nuevo Gasómetro que en estos días se viste de fiesta.




"En este lugar el Club Atlético San Lorenzo de Almagro recibió su nombre y su divisa del R.P. Lorenzo Massa, que lo guió, asesoró y encaminó. Homenaje del Club al Oratorio San Antonio".


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