Saturday, March 1, 2008
Friday, February 29, 2008
Argentinos en el Atleti
Desde Getafe, en el área metropolitana madrileña, cerca del Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, recibimos a Pablo, editor del weblog “El fútbol de Pablo” próximo a cumplir un año en la blogósfera deportiva.
Para cualquier seguidor del Atleti, Argentina significa gloria, historia y memoria. Entre el sufrimiento, la pasión y el grito desenfrenado, queda la huella intacta de decenas de futbolistas argentinos que no sólo se dedicaron a vestir la rojiblanca sino que tuvieron por oficio el engrandecerla.
Dice una de las estrofas más sonadas en las gradas del Calderón que "Al besar la red un gol de Ayala, una voz salió de entre las gradas… ¡Atleti!", y es que en numerosas ocasiones, Atleti y Argentina han conseguido ser la misma cosa.
El gol de Ayala ante Independiente en el 74 no es si no la muestra más latente de la grandeza que un día tuvo mi equipo y que ahora lucha desesperadamente por recuperar. Campeones del mundo y finalistas de una Copa de Europa en cuya final tuvimos que lamentar las bajas del propio Ayala, de Ovejero y de Panadero Díaz, guerrilleros de ambas áreas que dejaron parte de su piel y sus nudillos en Escocia después de una épica semifinal ante el Celtic.
Aunque todo aquello, para mí, no son más que maravillosas historias salidas del recuerdo imperturbable de mi padre. Mis recuerdos verdaderos viajan a épocas más recientes. Aquellos tiempos en los que Cabrera, goleador de raza, acompañaba en la delantera a un Hugo Sánchez precoz que ya comenzaba a enseñar los dientes. O pocos meses después, cuando un Atlético engarzado en el área por el aguante del Pato Fillol se plantó en la final de la Recopa de Europa para disputarle un pedazo de sueño al imparable Dínamo de Kiev. O aquella imborrable victoria por cero a cuatro en el Santiago Bernabéu ante Madrid más fluido que jamás he visto, mientras el Flaco Menotti impartía su cátedra sentado en el banquillo.
Aunque para cualquier Atlético de cuño más reciente, no existe evocación argentina más memorable y sentimental que los gritos de celebración del Cholo Simeone. Para los atléticos, Simeone representó la voz del pueblo, el embajador idóneo del sentimiento colchonero. Su pierna fuerte, su mano en el corazón, a medio palmo del escudo, su sonrisa de niño malo y sobre todo, su entrega continua en cada partido. Los enemigos aclaran que no fue un virtuoso. No le hizo falta, le bastó sentirse atlético para que todos aprendiesen a adorarle.
Y es en estos tiempos de hambruna cuando nos acordamos de aquel espíritu. Un espíritu que hoy intenta viajar desde las manos infructuosas de Leo Franco hasta los pies goleadores de Maxi Rodríguez. Y mientras uno y otro intentan recuperar el nivel que cierto día les proporcionó prestigio, todos andamos boquiabiertos ante la majestuosa habilidad del Kun Agüero. La necesidad de este Atlético de hoy por crecer, encontrar el fútbol y ganar, pasa, en primer lugar, por mantener en la plantilla a nuestro número diez. Un futbolista especial, de esos que encuentran el espacio en mitad del vacío, de esos que encuentran el gol entre una maraña de piernas, de esos que con el tiempo pasan a ocupar el salón de la fama. Otro de esos futbolistas argentinos que, como Griffa, Madinabeytia, Heredia o Ayala, hicieron del Atlético de Madrid un equipo de referencia a nivel mundial.
Pablo.
Wednesday, February 27, 2008
Fútbol argentino: Clausura 08.

Tuesday, February 26, 2008
Sunday, February 24, 2008
TAPA Nº16

ESTUDIANTES: 3 jugados, 3 ganados, puntaje ideal, goleada y Verón.
VÉLEZ: 3 jugados, 3 ganados, Balvorín goleador.
LANÚS: una goleada de 5 a 1 a Colón para demostrar quien es el campeón.
RIVER 2 SAN LORENZO 0: Simeone le ganó a Ramón Díaz.
Friday, February 22, 2008
San Lorenzo de América.
San Lorenzo volvió a no ganar y ya no sorprendería sino una victoria. Por la Copa Libertadores de América, después de haber caído de visitante en Caracas (Venezuela), se llenaron las tribunas locales del Nuevo Gasómetro para sumar de a tres y volver a salir de visita, en la próxima fecha, con la billetera no tan vacía.Pero San Lorenzo no ganó en lo que va de 2008: 8 presentaciones y 5 derrotas dejan de ser anecdóticas, porque en el año del Centenario, entre bambalinas, está preparado el banquete.
Y San Lorenzo volvió a no hacer goles. Más de 400 minutos sin hacer goles. El último lo hizo Bernardo Romeo en los juegos del verano en Mar del Plata (23 de enero, 1-1 vs. Independiente). Desde entonces todas derrotas salvo anoche: un 0-0 con Cruzeiro, peor que una derrota.
Y en Bernardo Romeo me detengo. Porque anoche San Lorenzo pudo perder el partido pero también ganarlo, quiero decir, hubo situaciones en las dos áreas. Y las más claras de San Lorenzo pasaron por Romeo. Sí, Bernardo Romeo, el mismo que entró en el minuto 67 en reemplazo de Gonzalo Bergessio.
¿Es que hasta entonces San Lorenzo no había generado situaciones de gol? Sí, las generó y las acompañó de tan fallidos retrocesos que provocaron los espacios para que Cruzeiro le llegara con cuatro, cinco y hasta seis atacantes.
Distingo las llegadas de Romeo porque fueron las dos posibilidades netas de gol que tuvo San Lorenzo, dos centros al área chica que encontraron al goleador ubicado. Por un lado aplausos para él por estar en el lugar indicado en el momento oportuno. Pero de manera inverosímil, y más aun en su oficio, terminó errando las definiciones: dos centros a media altura (uno de la derecha y otro de la izquierda) lo encontraron en el área chica frente a un arquero entregado y sin embargo erró en el cálculo de la llegada de la pelota: una que saltó a cabecear le pegó en el muslo y otra que venía a media altura la fue a buscar erróneamente en palomita.
No es algo ordinario. Tampoco es algo casual. Lo dijimos: no quisiera estar en los pantalones de un jugador de San Lorenzo esta noche. La presión que había en el Gasómetro era soportable para muy pocos. Y se lo vio a Romeo apenas entró. Se lo vio en su semblante, en su impaciencia, en su modo de desplazarse y de protestar, incluso en los primeros planos de televisión. Tan apurado y ansioso como el resto del equipo… pero entrado de suplente reemplazando al flamante refuerzo (Bergessio) que se fue muy aplaudido, falto de confianza, titubeante, en definitiva como el resto del equipo, pero ocurre que en el goleador – como en el arquero – esos temblores son indisimulables y quedan muy expuestos.
Este trabajo anímico de Ramón Díaz – acaso su única receta - se pasó de vueltas y se volvió nocivo. El fútbol también es un estado de ánimo y este plantel nunca estuvo desmotivado sino al contrario. El plantel está sobreexpuesto, sobrevalorado y sobreexcitado. La competencia individual en la calesita de nombres entre resultados negativos no potencia el plantel y llega el momento en que el tiempo – sin resultados - se vuelve también en contra.
Bernardo Romeo rescindió contrato con el Osasuna para volver a sentir el clamor azulgrana de sus mejores momentos, volvió de una gris temporada (8 goles en 33 partidos) y se encontró algo desorientado en un ámbito muy distinto a aquel San Lorenzo que hubo dejado.


