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Sunday, November 28, 2010

El gol de la Pulga Rodríguez a Boca.


28.11.2010 - Calígula - Minuto 85. Newells y Boca transitaban la opaca tarde hacia el indeclinable 0-0. Hasta que Luis Rodríguez, con pelota en movimiento, hizo este gol para que Newells iguale el 5º puesto de Rácing y siga en la pelea por meterse en la Labiertadores.


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Sunday, November 21, 2010

Apertura 2010: Boca 2 Arsenal 1.


21.11.2010 - Calígula - Con goles de Araujo (´27) y Palermo (´74), Boca venció a Arsenal (2-1) (López ´48) en la Bombonera y volvió al triunfo después de su peor semana.

Un promisorio debut en la red del pibe Araujo (entró en reemplazo de Viatri, lesionado), buenas apariciones y asistencias de Chávez (que pide puesto y confianza), regularidad de Gary Medel, oportunismo de Palermo y una sólida labor de Matías Carusso empujaron al triunfo xeneize en un nuevo debut de Pompei (DT) marcado por un notable cambio de actitud.


Un empate no le hubiera quedado mal al buen partido que se vio entre dos equipos que quisieron ganar. El segundo tiempo fue un golpe por golpe donde Boca pudo llevarse el premio a la actitud después del pálido superclásico pasado.


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Tuesday, November 16, 2010

Ríver 1 Boca 0


16.11.2010 - Calígula - Con gol de Jonathan Maidana (´53), Ríver venció a Boca (1-0) en el Monumental por la edición nº 187 del Superclásico.

El dominio de Ríver (durante todo el partido) se basó en su concentrada organización posicional. Expeditivo en el quite y presente en la descarga se hizo de la pelota y el terreno a fuerza de destruir cualquier intención de juego rival. Lógicamente esto no alcanza para desnivelar y (si bien tuvo alguna situación) por ende, el gol llegó de pelota parada (córner).

En la pobreza franciscana que muestran los primos pudimos ver cierta actitud o vergüenza en Ríver, algún tibio atrevimiento de Lamela o Pereyra, despliegue de Pavone y un satisfactorio doble cinco de Almeyda y Acevedo ante la sombra inexpresiva de un Boca perdido, desconectado e indolente.



La comparación es la madre de todas las medidas y ya no quedan dudas a esta altura: Es muy difícil encontrar un espectáculo futbolístico argentino de Primera División más pobre que el Superclásico.

Si la comparación es en referencia a la expectativa (periodismo, turismo, ventas, reventas, sponsors, operativos, etc.) huelgan las palabras que dejan el vacío para frases de índole repetida: “sí Ríver y Boca juegan por la promoción y con las reservas, llenan igual”.

Pero si la comparación es en referencia a otros partidos (clásicos o no), la medida sigue dando negativa. Porque a estos rústicos equipos de primos no sólo se los devoró la urgencia. Porque a las pálidas búsquedas de identidad se suma el MIEDO.

Es cierto que los Superclásicos son amnésicos, que no importan historiales añejos ni recientes y no lo es menos que el declive Superclásico no encuentra fondo. Hace tiempo que las caras de los afiches promocionales se repiten en (gastados) Ortega y Riquelme y que se cuentan debutantes con las dos manos (Pavone, Román, Acevedo, Lamela, Pereyra, Caruzzo, Cellay, Insaurralde) que suelen asombrarse de participar. Como el que consiguió la entrada, “estuve ahí”. Llegó el tiempo en que los propios jugadores (que antes lo hacían) se cuelgan de la teta del Superclásico que sigue retumbando (según dice J.J.López) como “uno de los clásicos más importantes del mundo”.


El miedo fue el protagonista de la noche. El primerizo J.J. López no tiene cintura para callarlo: “el que se equivoca pierde”. Y el miedo, con terreno fértil en planteles de pobrísima jerarquía, produce imprecisiones, pases erráticos, refriegas de potrero, compadradas de humo, infracciones innecesarias, rechazos insólitos, córners mal tirados, yerros a la pelota…

El miedo se devoró el Superclásico. Miedo a perder. Perder puntos, puestos, respaldo, credibilidad, pases, pelotas y desde ahora también “la categoría”. Ya es muy previsible.
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Tuesday, April 17, 2007

Instrucciones para elegir en un picado


Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se reúne para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quienes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en unsorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a sus futuros compañeros. Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en que medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.
Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber que sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades. Pero un día comprendió que lo que en realidad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.
El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.
Alejandro Dolina, Crónicas del Ángel Gris, Ed. La Urraca.

Monday, April 9, 2007

Siente fútbol


El programa de TV, ESPN Estudio está diseñado como diálogo. Un anfitrión, Alejandro Fantino y un invitado “estrella” del deporte.


“Un teatro. Una platea a full con jóvenes ávidos de historias. En el escenario, dos actores sentados en cómodos sillones”.


Quitando los últimos bloques, dirigidos a recuerdos, imágenes o sorpresas familiares para el invitado, las mínimas preguntas de jóvenes estudiantes de periodismo deportivo y los cortes publicitarios que sostienen el programa, pueden verse y oírse minutos de verdadero jugo de fútbol.
No es una crítica al programa ya que bien claro está el concepto:
“… es un programa con historias de vida y por lo tanto con el enorme atractivo de que -como los seres humanos- no existe una igual a otra. Se trata de una pequeña biografía de una hora, en la que si bien no se pierden de vista los hitos deportivos, se observa el detrás del personaje, en el que la estrella es el tape y todo lo que se refleja en esas emocionantes imágenes…


… Fantino
pregunta y el entrevistado abre de par en par el cofre de sus recuerdos. Aparecen el nacimiento de la pasión, los primeros pasos, el crecimiento, el apoyo, los éxitos con sus alegrías, los fracasos con sus amarguras, los amigos y las infaltables anécdotas... todo para crear un cálido ambiente”.


En la primera semana de abril de 2007 tuvo lugar en el sillón Hugo Orlando Gatti. En otro apartado veremos quién es Gatti, el “loco” Gatti, -tópico que lleva algunas páginas. Porque el tema del post excede al propio personaje como al programa televisivo.
En el mismo estudio de TV una pantalla deja ver los videos que la producción arma en base al invitado: imágenes de su actividad deportiva, amigos íntimos, del profesionalismo y otras se suceden como entremeses de la charla. Y en este caso, una de las notas relativas a Hugo Gatti fue presentada por Fantino como “los discípulos”. Carlos Fernando Navarro Montoya y Germán Burgos, dos arqueros de la generación consecutiva. Burgos, ya ex arquero, volvió a manifestar su idolatría hacia el “loco” Gatti y se animó a explicar: “En mi generación había dos escuelas, la de Gatti y la de Fillol. La de Fillol, más estilista y la de Gatti, de acá, del corazón.”
Definición que, por ambigua o fallida, sugiere más de lo que define. Sin tener en cuenta aquella diferencia (deportiva) histórica entre dos grandes arqueros, Germán Burgos, acaso sin intención, pues sólo hablaba del estilo que lo identificó en su propia carrera, no precisó los términos de la comparación. Podemos entender que un ídolo no tiene por qué ser el más virtuoso, así quizá pueda interpretarse que Burgos le conceda el “estilo” a Fillol y el “corazón” a Gatti. Pero no sólo es errada cualquier comparación de dos tópicos diferentes sino que, en el caso, deja abierta cierta observancia sobre la manera de sentir elfútbol.





Van Gogh siente, Mondrian siente.
Rodin siente, Jean Arp siente.
Gaudí siente, Mies Van der Rohe siente.
Para acercarnos, Arlt siente, Borges siente.
Goyeneche siente, Ceratti siente.
Boca siente, Ríver siente.
Gatti siente, Fillol siente.
Giunta siente, Redondo siente.


Después observemos el estilo que más nos guste.