Sunday, December 7, 2008

Diego en India.

“Lo invitamos porque es una leyenda viva del fútbol. Viene para inaugurar una escuela de fútbol y un complejo deportivo que llevará su nombre (en Maheshtala)” dijo quien gestinó la llegada de Diego a Calcuta, el diputado Samik Lahiri.

Invitado por la Fundación de la Madre Teresa, llegó a la 1.25 (19.55 hora Argentina) del sábado al aeropuerto internacional Netaji Subhas Chandra Bose, donde fue recibido por el ministro de Deportes, Subhas Chakraborty. Desde allí partió en un micro que tenía unos grandes ventanales para que los fanáticos –que provocaron el corte del tránsito en las cercanías de la terminal– que lo esperaban desde la noche con linternas y velas para iluminar su camino, pudieran verlo. Cinco mil efectivos policiales entre los que se encontraban la FAR (Fuerza de Acción Rápida) y los comandos, custodiaron el “carnaval maradoniano” que fue transmitido en directo por todos los canales locales de televisión.
Desde Calcuta impulsan el fútbol, aún a la sombra del cricket, en esta nueva y pujante India.

De Mendoza vengo...

Godoy Cruz de Mendoza volvió al triunfo después de 8 fechas: el 28 de septiembre, por la 8º, obtenía su tercera victoria en casa goleando a Boca 4-1. Desde entonces 4 derrotas y 4 empates lo pusieron al final de la tabla de descensos y ayer volvió al triunfo: 2-1 ante Ríver en el Monumental. El Tomba vuelve al Nacional B con sus pergaminos.

ACTUALIZADO NOVIEMBRE 2008

Friday, December 5, 2008

Diego Milito: "Feliz en Génova".

[calígula]
Duerme fresco bajo las sombras de Messi, Tévez, Agüero, Lavezzi, incluso Denis y hasta su hermano Gabriel.

El eterno olvidado se inició en Rácing Club (5 temporadas, 137 partidos y 34 goles). Números de segunda en un club golpeado por malas administraciones lo llevaron a la segunda italiana (Genoa, 2004).

Varias veces acudió a citas de segunda para la selección argentina alternando pocos minutos de juego con el banco de suplentes o simplemente como sparring de lujo (el último encuentro fue la citación de Basile que le valió 45 minutos de juego en un equipo ya sin alma).

Quedó en la memoria argentina un jugador alto, parecido al “Príncipe” Francéscoli, que no metía los goles de un goleador, carente del cotizado punch y de velocidad poco electrizante que no puede asentarse en la selección.

Sin embargo, con menos punch que técnica, panorama e inteligencia y con menos velocidad que juego y ubicación, es el actual goleador del Calcio (11 en 13 y 5 asistencias), después de descender con el Zaragoza español, después de quedar a dos goles del pichichi Van Nistelrooy (2007), de hacerle un doblete al Barcelona y cuatro al Real Madrid (Copa del Rey), hizo el mejor promedio goleador de la historia del Genoa (0.62 gol por partido o 46 goles en 74 partidos).

Pero los números no se hicieron para Diego Milito “feliz en Génova”. Porque, con todo, su juego cuantifica menos de lo que cualifica. Porque el ídolo de Eros Ramazotti es como la verdadera buena canción que, carente del impacto del hit, entra después de escucharla una y otra vez. Entonces sí aparece en toda su dimensión y se redescubre una y otra vez con gratas, elegantes y reconocibles sorpresas como la de saborear un buen y distinto vino tinto en cada domingo.

La selección argentina ¿tiene tiempo?

Thursday, December 4, 2008

Wednesday, December 3, 2008

Copa Sudamericana: INTER CAMPEON, ENORME ESTUDIANTES.

Digna final Sudamericana, final de alto vuelo que se llevó Internacional de Porto Alegre ante un enorme Estudiantes de La Plata.
Porque no sólo en Brasil se descontaban la vuelta olímpica, los fuegos artificiales, el Nissan y la borrachera. Porque Inter ganó en La Plata (0-1) mostrando tan sorprendentes como brasileñas artes defensivas ante un pincha que no preparó la final (acaso veamos en la decisión de no postergar el partido ante Tigre el mayor error del caso). Porque la diferencia final entre Inter y Estudiantes fueron unos pocos minutos musculares.
Vale pagar la entrada para ver a Inter: una sólida y atípica combinación de vértigo, virtuosismo y garra defensiva. La calidad conjunta de jugadores como Nilmar, Alex y D´alessandro por delante de un Edinho, delante de un Alvaro funcionando como equipo, no se ven en continuado.
Pero bien vale la entrada si tiene enfrente un equipo como Estudiantes, capaz de vapulearlo en su propio estadio colmado de voces y bengalas (estalladas y preparadas) y de llevarlo a los límites de su capacidad futbolística y anímica.

Porque si de algo sabe Estudiantes es sobre el punto que va a la banca. Y entonces, después de aguantar la filarmónica brasileña de toques de primera, diagonales y carreras que duró media hora, se lo llevó por delante.
Algo incalculable. Por lo visto en La Plata y ahora mismo. Un equipo que se floreaba a cien kilómetros por hora (Inter) enfrente de otro que lo buscaba a 35 (Estudiantes). Y sin embargo, pasado el chubasco y con energías revertidas, Estudiantes se lo cargó al Inter llevándolo contra su propio arco de la mano de Verón (cómo juega Verón!), la multiplicidad de Braña y los fabulosos minutos de Pérez por delante de un gigante Desábato y la permanente válvula de salida de Angeleri.

Otro error quizá fue la decisión de Estudiantes de pretender ganarlo en los 90 minutos. El partido podía darse; ganando 1 a 0 Inter no daba señales de vida y entonces el pincha creyó en el milagro y gastó las últimas piernas que luego le faltaron en el suplementario.
Estudiantes había practicado penales pero el desgaste de los últimos minutos fue fatal (cuando salió Verón – minuto 97 – se resignó la probabilidad). En el segundo tiempo de alargue, a siete minutos de final, Nilmar empató el partido que se llevaba Estudiantes con el gol de Alayes (´65).

No podemos criticar la absoluta entrega y menos la performance. Acaso sí echar una mirada de revisión sobre las decisiones estratégicas que se toman al borde de la cancha.
Aplaudimos de pie a Estudiantes de La Plata que estuvo a punto de burlar todas las apuestas. Vimos una final de nivel. Una final con todo lo que pide el espectáculo. Una final que le quedaba bien a cualquiera. Pero en definitiva, la final de un torneo que le queda mejor a Internacional, ahora dueño de la única Copa que faltaba en sus vitrinas.

FICHA DEL PARTIDO

Tuesday, December 2, 2008

Huracán San Lorenzo: el clásico más largo del año.


Sábado 29 de noviembre. Cómo no podía ser de otra manera – sábado – juega San Lorenzo. Nada menos que el clásico. Amaneció nublado. A las seis de la mañana 810 policías empiezan el operativo rodeando la Bombonera. Seis días atrás, cuando el Globo festejaba su Centenario, la Butteler se cargó a balazos a Cafú (Rodrigo Silvera, barra de Huracán). Puede haber venganza.

Algunas gotas dispersas avisaron que terminaba el veranito porteño de los 41 grados a las tres de la tarde. Preparen los paraguas. Probabilidad de lluvias y alguna tormenta. Bánfield le había ganado a Colón y el Lobo a Colón, pero eso pasaba en el otro lado de la tabla. En la Bombonera, donde el Globo hace de local, se decide la punta. “Estoy con bronca porque era el partido que soñaba” desde que volví de Rusia, decía el Pitu Barrientos que por quinta amarilla no podía enfrentar a su hermano Hugo, volante de Huracán: “Me pone muy contento volver a jugar justo en este partido tan importante."

Fernando Meza (18) recibió la compensación de no haber viajado a la convocatoria del sub 20 paraguayo. Jugó en primera unos minutos contra Boca y como Diego Rivero y Cristian Tula no llegaban al clásico, Russo lo hace debutar como titular en dupla central con Bianchi Arce.

Toda la experiencia que le falta al pibe Meza la compensa con el indiecito: Solari también debuta como titular.

Angel Cappa dedicó la mañana del viernes a la pelota parada. Barcos pateó penales y González tiros libres.

“Voy a estar en la cancha… con un cuarto a cero me conformo – decía Houseman – dicen que los cuervos juegan bien, pero yo últimamente veo jugar bien a San Lorenzo de Mar del Plata.”

“Anticipo un 2 a 0 con goles de Bergessio y González” decía el Beto Acosta.

Trescientos policías de servicio ordinario llegan a La Boca para sumar 1110 efectivos entre 14000 quemeros y 9800 cuervos que se esperan. “Antes no sucedía lo que pasa ahora. Había rivalidad pero nada que ver con esto. Ojalá haya paz” decía Toscano Rendo. Pero... fumá Toscano, no pasa nada. El miércoles se reunieron El Chivo de la Butteler (San Lorenzo) y Abel de El Pueblito (Huracán) y firmaron la tregua para el clásico (esto salió publicado en los medios casi como una invitación a asistir a la cancha).

Y la cancha estuvo bien. Acaso el tiempo y las amenazas restaron algo de público (17.000 en total). La lluvia fue tan impresionante que no se veían los jugadores. A los cinco minutos ya Russo gritaba desde el banco que “no se puede Laverni, Laverni no se puede”. Pero Laverni esperaba una de esas comunes lluvias estivales que preceden soles de viejas casadas. Dejó seguir cinco minutos más hasta que Maidana (juez de línea) da infracción del pibe Meza sobre Hugo Barrientos cuando él daba pelota para San Lorenzo. Paolo Goltz (marca de Aguirre) embocó el cabezazo devenido del centro (´10).

1-0.

La lluvia ya era impresionante. Buenos Aires comenzaba a inundarse y los jugadores ya casi no se veían. Imaginate si se veía la tarjeta que Laverni le sacó a Pastore tres minutos después (´13). ¿Roja? Sí, roja.

Tres minutos más tarde Huracán comenzó un contragolpe. Los jugadores corrían pero volvían por la pelota. Entonces Laverni suspendió el partido y Russo se quería morir: “Maidana no tiene suerte con San Lorenzo o San Lorenzo no tiene suerte con Maidana”, dijo en los vestuarios (la historia viene desde el Clausura 2007).

Diluvio quemero. 16 minutos intensos en los que pasó de todo. 16 minutos de titularidad para el pibe Meza.

“El operativo policial nos salió más de 100.000 pesos – vociferaba el inglés Babington (presidente de Huracán) - el colmo es que ahora tenemos que repetirlo". Mangazo al gobierno de la ciudad (Macri), Boca que no cobra el alquiler y Savino que pone el 50% si en el próximo clásico repiten la repartija.

El domingo también llovió. Menos, pero llovió.

Boca le ganó a Rácing con una manito de Lunatti. Tigre apabulló a Ríver y hasta arrimó Lanús (2-1 a Arsenal). San Lorenzo (0-1) está complicado, pierde el tren del torneo y nada menos que con el Globo.

El lunes ya dejó de llover pero hacía frío. La presión que metía el Cuervo los sabados se vino en contra. Ganaron todos, no hay margen de error. “Tenemos que ganar como sea”, dijo Aguirre.

Diego Rivero entra por el pibe Meza. “Queda mucho por jugar y el resultado está abierto”. Caruso Lombardi aconseja (?): “Si fuera San Lorenzo sacaría a un defensor y pondría un delantero más…” para aprovechar el hombre de más. O de menos: “Me pierdo un partido muy lindo”, decía Pastore (expulsado).

“¿Cuándo es al final?” el partido, se preguntaba Miguel Angel Cappa, “¿Mañana?”. “Que nos falte un jugador no es tanta diferencia”.

Sin venta de tickets, con menos público y menos policías, el partido se terminó ayer, martes, alrededor de las siete de la tarde, 91 horas después de comenzado (aquél sábado a las seis de la mañana con el despliegue policial en La Boca). Huracán: 4-4-1. Barcos (hace agua) como única punta. San Lorenzo: 4-4-2, a matar o morir. Y mató. Rivero se esguinzó la rodilla y el pibe Chávez jugó en primera de maravillas (reemplazo al lobo Ledesma).

En el segundo tiempo de 37 minutos, en una Bombonera menos tupida que pelada, mojaron Aureliano Torres, Chávez y Silvera dos veces. No hubo incidentes. El Cuervo apabulló al Globo, extendió su racha (70-39-39) y sigue peleando el Apertura.

La lluvia y el calor ya se habían ido. Eran unos amables 22 grados de temperatura.

Monday, December 1, 2008

El festejo de Riquelme.


La frutilla del postre del partido más importante de la fecha (17) que decide los umbrales del campeonato Apertura 08: Riquelme insultando a un plateísta boquense, trifulca posterior en la platea, el árbitro Pablo Lunatti desentendido de la situación, de la tarjeta naranja que le corresponde a Riquelme (tiene 4 acumuladas), de la amarilla que le correspondió a Battaglia (tiene 4 acumuladas y con la quinta tampoco jugaría el próximo partido), del penal inexistente que le cobró a Boca, del penal que no le cobró a Rácing, inmediatamente después de que el árbitro Maglio no le cobrara a San Martín de Tucumán dos penales (contra Boca, 1-2) en la fecha anterior, en partidos de discreto nivel. El fútbol argentino no está bien. ¡Qué pobreza!