
Gustavo Costas, ALF, flamante DT de Rácing Club.

Gustavo Costas, ALF, flamante DT de Rácing Club.
Cero a cero. Está para cualquiera. El dueño de la cancha sale a avisar que la hora se cumple. Hace el gol gana le falta decir; pero no lo dice, ya todos lo saben, no lo dice y se queda mirando.
Paco Gerlo encuentra un rebote en el área, pelota suelta, punto de penal, cero a cero, está para cualquiera, pero Paco la levanta sobre el travesaño. ¡No te puedo creer! ¿Qué pasó?
Son diez contra once. Y los once tienen cuatro puntas… ¿A quién le importa? Está para cualquiera… Marco Ruben se lleva las miradas y carga con la esperanza. El pedido por Marco Ruben abrió un paréntesis en los insultos. Marco Ruben recibe de Domínguez y vence a Andujar. La pelota entra; ¿gol? La gente no sabe si gritar gol o seguir insultando. ¿Fue gol? El asistente Bustos levanta la bandera. Se miran. El árbitro Furchi lo anula. El Kaiser no entiende, si Benítez habilita.
Cero a cero. Otra vez con diez hombres, otra vez replanteando el juego en mitad del viaje y con todo el “viento” en contra. No salió ni la del 14, no le dijeron que Maradona hay uno solo o que Dios tiene una sola mano. Pero hoy lo merecemos. Si Argentina le ganó a Brasil en el 90, ¿cómo no vamos a poder ganar nosotros? Si ganamos damos pelea. Si ganamos bajamos al campeón. Si les ganamos diez contra once no nos paran.
Passarella se la banca y consuela a Ortega expulsado. La Nacion.com.ar
La pelota vuelve al otro área y sale rechazada a un costado. El asistente Rossi señala saque de banda a favor. Pero Furchi, el árbitro, lo mata con el pito y acierta cobrando al revés. ¿La sacó Zapata? Está para cualquiera, ni los jueces se ponen de acuerdo. La balanza oscila. Cero a cero. Minuto 93. Hace el gol gana falta decir. Pero no se dice, todos lo saben. Del saque lateral recibe Verón, manda un centro enroscado, como Ginóbili al aro en el último segundo, centro enroscado que encuentra la cabeza de Maggiolo y va al gol. ¿Maggiolo? Hace más de un año que no grita un gol. ¿Gol? Sí, gol. ¿Gol? Gol del pincha.
Maggiolo ya cabeceó. Minuto 93. La Nacion.com.ar
River Plate 0 Estudiantes 1. Arde River que se despide del undécimo torneo sin trofeo. Y los torneos se apilan.

"Tenemos que hacer dos para que valga uno",
Pero para quienes además vemos fútbol hubo mucho más que eso. Hubo, fundamentalmente, una pobreza técnica y táctica pocas veces vista en un equipo argentino llegado a estas instancias de la Copa Libertadores.
Gentileza de El cronista deportivo
Sin olvidar el remanido error arbitral que anulara por off-side un gol válido, podemos repasar groserías técnicas como el gol que se come Caranta (Boca), el penal (errado) que tan mal ejecutó Riquelme, la cantidad imprevista de remates sin dirección, los eternos tiempos de posesión individual de balón hasta jugadas insólitas como autocobrarse off-side (Libertad) y Neri Cardozo pateando mal los córners.
Boca demostró que su sistema defensivo no funciona (y aquí la incidencia del cuerpo técnico es vital), que no es dueño de su área, que este mediocampo (Bertolo, Banega, Cardozo) no contiene y que carece de chispa, cambio de ritmo e ideas en ataque. Todo en un solo partido.
¿Es que no hay plantel suficiente àra hacer frente a dos torneos o es que hasta aca puede Boca?
"Tuvimos chances, el gol mal anulado, el penal, pero bueno, hay que seguir" dijo Russo (DT de Boca Júniors). Lo que no mencionó (pero seguramente cuantificó) fue la cantidad insospechada de chances que tuvo Libertad (Paraguay) en la misma Bombonera.
El primer estadio de Racing Club se encontraba sobre la intersección de las calles Roca y O´Gorman (hoy 25 de mayo). Se lo conocia con el nombre de "La Caseta Multifunción", una caseta en los laterales que se usaba de tribuna y por detrás de vestuarios.

Durante el año 1905 se traslada a Av Alsina y Colon, a los terrenos conocidos como "La Feria". Cuarenta años después se empieza a construir el estadio (actual) Juan Domingo Perón, más conocido como “El Cilindro” o “El Coliseo”, precisamente en tiempos en que Perón, famoso hincha de Rácing, presidenciaba el país. Así fue que tras la fallida concreción del proyecto Estadio Único de Avellaneda los fondos públicos de la Nación dieron un fuerte espaldarazo para la construcción del estadio.

Fue inaugurado el 3 de septiembre de 1950, en el partido que Rácing Club venció a Velez Sarsfield 1 -0 para consagrarse campeón, con una capacidad para 100.000 personas. Actualmente, después de varias remodelaciones, la capacidad es para 55.000 espectadores (desde 1997). Estacionamiento con capacidad para 800 vehículos. 18.000 plateas cubiertas en bandeja superior, 8000 plateas en bandeja inferior, 21.000 ubicaciones populares, 100 palcos VIP y desde 2000 nuevas cabinas de radio y televisión.

Es el primer estadio de Argentina que posee la totalidad de sus plateas techadas y no posee alambrado perimetral.
Después de revisar el tamaño currículum del Toto Lorenzo como DT (que podemos tomar en un futuro post) me sorprende leer que se enmarque como la etapa más exitosa aquella que recuerda los títulos con Boca Júniors; tan deformadora es esta cuestión de los títulos y los éxitos.
Aquella saga de títulos comenzó en 1976. El conejo Tarantini contó que el Toto Lorenzo los tenía apabulla
dos con el tiro libre. El tiro libre, el tiro libre… Fillol tarda en armar la barrera… el tiro libre.
El 22 de diciembre de 1976 se disputó la primera final del profesionalismo entre River y Boca. El escenario fue la cancha de Rácing y Boca se consagró campeón del Torneo Nacional al vencer 1-0. El gol lo convirtió Rubén Suñé tomando por sorpresa a Ubaldo Fillol mediante la rápida ejecución de un tiro libre directo.
Refiriéndonos a esta etapa, el currículum cuenta que logró con Boca Júniors el bicampeonato de 1976 (Torneos Metropolitano y Torneo Nacional) y las Copas Libertadores de América de 1977 y 1978 además de la Copa Intercontinental de 1977. Lo que no cuenta el currículum es que en esta farmacia (foto) cita en la esquina de las avenidas Nazca y Juan B. Justo se preparaban los brebajes que el Toto hacía tomar a sus jugadores.

Cuando me llegaron los botines de Lux decidí recorrer el último año deportivo de este arquero argentino que desembarca estos días en Palma de Mallorca.
El miércoles 12 de abril de 2006 en una conferencia llamada “Diálogos Abiertos del Deporte”, moderada por el periodista Natalio Gorín en la Asociación Cristiana de Jóvenes, Julio Grondona dijo:
"Si un técnico me pide un jugador y yo no lo quiero, armo una junta con la comisión directiva porque cuando el técnico se vaya el que tiene que cargar con el muerto soy yo. Y en el caso particular de Pekerman, que representa a 35 millones de argentinos, no puedo yo dejarlo entregar la lista con los que van al mundial sin mirarla. ¿Para qué? ¿Para satisfacer a ustedes diciendo que manda Pekerman? Y si en lugar de poner a uno que juega al fútbol manda a un jugador que juega al rugby y yo la mandé también".
Un mes después, el jueves 18 de mayo, el mismo presidente de la Asociación del Fútbol Argentino declaró que "No creo que haya un jugador con más méritos para ir al Mundial que Germán Lux.”
¿Qué pasó en medio?
Germán Lux quedó afuera de la lista de los jugadores que finalmente conformaron el plantel argentino en Alemania 2006.
Germán Lux, que venía desempeñándose en la Selección y en River Plate fue reemplazado, en su puesto de tercer arquero, por Oscar Ustari, joven arquero de Independiente.
Acusaciones, reproches, notas, dimes y diretes y hasta banderas inundaron los medios deportivos. Se acusó al contradictorio presidente de la AFA, Julio Grondona, siempre emparentado con Independiente, a Néstor Lorenzo, miembro del cuerpo técnico del seleccionado argentino y ex representante de Oscar Ustari, a Tocalli y a Fillol, entrenadores de arqueros y a Pekerman como títere de Grondona.
Lux, después de ganar un mundial sub 20 (2001) y la medalla de oro en los juegos olímpicos (2004) reclamó en vano su puesto. El DT Pekerman y los entrenadores de arqueros del seleccionado hablaron personalmente con él: Lux no viajó a Alemania.
German Lux y Juan Pablo Carrizo en entrenamiento de River Plate.Meses después, Germán Lux estalló frente a los periodistas. Ya había pasado la selección; ahora era River. “Me da mucha lástima irme de River por un hincha de Boca”. Así se refirió a Daniel Passarella, DT de River que terminaba de excluirlo del primer equipo.
"Yo me esperaba otro trato. Passarella es una persona muy autoritaria, que impone a veces temor hacia los jugadores o hacia los compañeros del cuerpo técnico también".
"Para mi no fue solo futbolístico el motivo de mi salida"."Si hay una persona que logre eclipsar al técnico con su protagonismo es probable que se vaya del equipo".

Después de todas estas pomposas declaraciones y como vieran antes Fillol y Tocalli en la selección, podemos explicar lo que pasó: River empató 3-3 con Newells Old Boys y en el marco de una defensa que hizo agua por todos lados, Lux falló en repetidas ocasiones:
1) en los dos primeros goles de Newell's —cabezazos de Salcedo y de Cardozo— no atinó a la menor reacción; tampoco en otro de Cardozo, en el segundo tiempo, que rebotó en el poste izquierdo.
2) armó dos veces mal la barrera frente a otros tantos tiros libres: el primero, de Salcedo, pegó en un palo; el otro, de Cardozo, fue gol desde 35 metros ante una lenta estirada suya;
3) en el complemento, dio dos rebotes hacia adelante que pudieron terminar en goles.


Una tarde de 1981, después de almorzar, mi vieja me mandó “a lo de Rosa” con una maceta y no se que planta. Estaban los pibes en la puerta y el barrio dormía una siesta muy silenciosa.
Maceta en mano, crucé la calle, toqué la puerta de Rosa y le di la encomienda. Atrás de ella, desde la sombra de la parra, venía hacia la calle don José, que terminaba de ponerse su campera de corderoy marrón y la sonrisa de siempre. Rosa me agradeció el mandado y yo me fui con don José saludando mi casa desde la vereda de enfrente. Caminamos las tres cuadras que nos separaban del club para llegar muy tempranito a ver a Ferro.
La cancha me pareció estaba vacía; no sólo era muy temprano sino que mi relación era la vez anterior que había estado allí, la tarde nublada en que Ferro volvió a primera frente a Almirante Brown (1979), nunca volví a ver la cancha así, tan verde, había gente colgada de todas partes, las puertas estaban abiertas pero la gente no entraba, tan llena estaba.
Don José lo sabía muy bien. Fue el marido de Rosa, quien compraba nuestras rifas de canasta familiar para las camisetas del equipo de la cuadra, Don José Scalise, quien llevó a Saccardi a las inferiores del club después de verlo jugar en un potrero de Pompeya.
Cinco años después (1969), Cacho debutó en el primer equipo y al año siguiente fue el tipo que arrastró al Ferro campeón de la Primera B (1970). Después fue el alma de aquel Ferro que brilló desde Caballito hacia todo el país en el Nacional de 1974, después la selección...
Lo convocó César Luis Menotti a la selección argentina (1975). Había jugado tres partidos cuando lo contrató el ascendido Hércules de España, según el ojo del técnico Benito Joanet que tenía que armar un equipo que supiera consolidarse en primera división.

"Cuando me salió lo del Hércules, estaba en la Selección. Fui y hablé con Menotti. Le conté que había salido eso y que por mi edad (yo tenía 25 años) no iba a tener otra oportunidad así. El me respondió que lo veía bien, y que igual para el Mundial (de Argentina 78) aún faltaban tres años y no me podía asegurar que en mi puesto no iba a surgir algún fenómeno y después no fuera yo a integrar la Selección."
Cacho también es homenajeado en Alicante. Jugó en Hércules durante las temporadas 1975/76 y 1978/79, disputando en total 106 partidos y conformando una escuadra histórica y muy recordada en el club, para volver a Ferro, ganarle a Almirante Brown, ascender otra vez a primera y salir campeón con el mejor equipo de Ferro de la historia, aquel que condujera el viejo Griguol.

Mientras Don José se acomodaba en la platea, Rosa tomaba mate con mi vieja, yo me acomodaba a los gritos, era impresionante como gritaba la hinchada de Ferro cuando saludaba Saccardi, “y dale Cacho, dale dale Cacho”.
Se cumplen 5 años de la muerte de Cacho Saccardi. Estaba jugando al tenis en una quinta de Moreno cuando lo sorprendió un infarto. Hoy vemos su pequeño homenaje en el kiosco de diarios que lo viera sonriente no pocas mañanas porteñas, kiosco que administran sus hijos en las veredas aledañas al Cid Campeador de su barrio de Caballito, el barrio de Ferro Carril Oeste.